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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.
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jueves, 21 de marzo de 2024

ALEZOTOPO

 

Alegoría del Tiempo y la Verdad (h 1647), por Baciccia,
agua fuerte atribuida a Bernini.
Museo del Prado (no expuesta).

Dedicado a Esteve Rodríguez, 
cuya conversación e interés por la Verdad 
motivó este estudio.

Los filósofos han hecho siempre de la Verdad el principal objeto de sus amores. 'Amicus Plato, sed magis amica veritas' es frase que Amonio de Hermias atribuye a Aristóteles: la verdad por encima incluso del afecto al divino maestro. La verdad aunque cueste la vida, como a Tomás Moro le costó la cabeza.

Convenimos con Peter Sloterdijk, filósofo agudo, espeso como alemán, y con muchos otros pensadores en que el humán -salvo patologías extremas- es un animal hambriento de verdades y -si bien educado- resulta también consciente de que la mentira envenena todas las ganancias, no sólo porque la mentira sea cojitranca, sino porque la verdad alienta, sostiene, nos hace libres, incluso esperamos que acabe imponiéndose en el mundo como el aceite flota en el agua.

No obstante, Verdad es señora esquiva que no se casa con nadie, Diana del filósofo, Artemisa virginal celosa de su desnudez abismática y su hondura infinita. La pretensión de poseer la verdad sirve al dominio de lo falso, porque lo verdadero, debido a su naturaleza, se sustrae casi siempre a la univocidad y unanimidad de las afirmaciones. Pero ni siquiera el escepticismo más extremo puede negar la posible existencia de la verdad sin suprimirse a sí mismo. 

Es cierto que para el humán la verdad es temporal y por tanto histórica, más o menos sometida a la excepción, la autoridad, la falsación. No obstante -como supusieron Hegel y Escohotado- la verdad está aliada con la realidad, aunque la excepción la disperse y la autoridad la realice sólo en forma histórica (Jaspers).

Escolásticamente, la verdad es una relación de adecuación, isomorfía o analogía entre lo que decimos o pensamos y lo que sucede o hay; o bien, como validez lógica, el término "verdad" refiere a la consistencia racional de nuestros asertos... Cabe ampliar el ámbito de la verdad para aludir a la autenticidad de una experiencia o a la perfección de un objeto: "verdadero chocolate" (no light). Y en sentido religioso, el fiel "dialoga" o asume las descripciones y preceptos de una Palabra que acepta como revelación, aunque desde antiguo la tradición judía y cristiana, menos la islámica, han ofrecido otra lecturas distintas de la integrista o literalista. La misma hermenéutica filosófica debe mucho a los esfuerzos de los exégetas por abrir el cofre de las interpretaciones de la palabra mítica.

Sloterdijk amplía más aún la esfera o espacio (topos) de la verdad (alezeia) en su análisis del insulamiento de la existencia humana en esferas, burbujas o espumas de inmunidad, invernaderos de bienestar con atmósferas propias. Habla por eso del Alezo-topo (αλήθεια [alētheia], lo desvelado o sustraído al olvido) o Mnemotopo (μνήμη, recuerdo) o de las "repúblicas del saber", tesoreras de verdades. Ensayaré una sintesis y glosaré sus principales ideas con desarrollos propios.

El Alezotopo es mundo con espacio aclarado, poco o casi nada en comparación con lo obscurecido, donde a decir de Heráclito se oculta lo esencial porque "a la naturaleza le gusta permanecer en la latencia". "Daría todo lo que sé por una milésima parte de lo que no sé" -dice el verdadero sabio, consciente de su ignorancia ("sólo sé que no sé nada"). Lo ontológicamente esencial, según los clásicos, permanece oculto. Mas entre el ámbito aclarado y el obscurecido del Ser tiene lugar un tráfico fronterizo difícil de comprender. De lo desconocido envolvente o abarcante salen novedades a lo sabido y dicho y, al contrario, mucho de lo que se ha conocido retorna al olvido. En consecuencia -concluye Sloterdijk: 


"la verdad no es ni un contingente seguro de hechos ni una mera propiedad de las proposiciones, sino un ir y venir, un centelleo temático actual y un hundimiento en la noche atemática".

 

El punto de vista pragmático -pariente del utilitarista- insiste en cómo nos afectan los valores de la verdad incluso a un nivel biológico. La seguridad de los lanzamientos y la confianza en los enunciados es desde la prehistoria un asunto de vida o muerte; por eso la verdad tuvo que ser protegida como el mayor bien y la mentira hubo de ser considerada como delito de lesa humanidad. La diferencia entre proposiciones verdaderas y falsas se funda en acciones exitosas o fracasadas (cuando ello no es de verdad como lo pensaba). El mundo manifiesto que tomamos por verdadero se ofrece de dos maneras: 1) como nexo de acciones que realizamos, y 2) como conexión de acontecimientos que nos afectan. Es el doble sentido de la verdad como devenir-patente en el acontecimiento o en el resultado, y como ser-enunciado en la frase apofántica susceptible de ser verdadera o falsa.

La Verdad como virtud: Philip Galle,
aguafuerte h. 1590


Sloterdijk llama Alezotopo al lugar en el que las cosas se vuelven manifiestas, decibles, explicables, figurables... Aquí podemos tomar por verdad errores comunes, opiniones contumaces, ídolos del mercado, de la tribu, del teatro, prejuicios y prevenciones repetidas. No es sólo un almacén de verdades, sino también un basurero de falsedades y medias verdades que gozan de crédito general.

"Wahrheit" significa en alemán verdad con el matiz del asistir, tutelar, conservar, cuidar..., verdadero es lo que se conserva para su reutilización. El Alezotopo como campo de cultivo de la verdad y punto de recogida del conocimiento es el auténtico escenario de la apertura humana del mundo. La razón (lógos), el légein, es su caja de herramientas y método. En la isla humana todos somos guardianes de la verdad (Lichtung, claro del bosque). 

Cabe ser guardián para conservar verdades y cabe ampliar el campo como hacen pensadores e investigadores. Lo revelado y conocido, el saber probado y confirmado -como la esfericidad irregular del planeta Tierra- ha de retenerse y transmitirse (la autoridad educativa es responsable de que no cunda el delirio terraplanista). Lo cierto exige que se lo mentanga en vigor, mientras que la luz crepuscular de lo incierto nos obliga también a poner cuidado, a mantenernos vigilantes.

No a toda la gente afectan por igual las tensiones de la verdad. Los hay que prefieren no saber para evitar las situaciones de estrés cognitivo. Hay eruditos y legos, expertos y gente corriente, sacerdotes, profetas, videntes, escribientes, filósofos, científicos, influencers, publicistas..., y simples consumidores de concursos y series de televisión. Todas las culturas han distinguido y distinguen entre sabios y profanos. Gran cultura y cultura escrita son sinónimos. En el Estado modélico de Francis Bacon existe una Cámara Alta del Saber, la Casa de Salomón, universidad de élite, Orden de caballería cognitiva, cuyas deliberaciones son secretas. "Héroes de la Verdad" son Gautama Buda, Lao-Tsé, Jesús de Nazaret, grandes e influyentes espíritus son Pitágoras, Platón, Confucio, Kant...Ya en Heráclito, el desprecio del vigilante (atento al logos) hacia el durmiente (la masa de los que viven sonámbulos) sonó tan fuerte como grito atrabiliario, como orgulloso resentimiento de mochuelo insomne.

Platón, aunque tuvo un maestro heraclitano (Crátilo), mitigó esta arrogancia dejándola en anhelo de la verdad. La idea de las ideas, la forma de lo perfecto, sólo nos permite un acercamiento deslumbrado, un vislumbre. También los estoicos redujeron la sabiduría a una orientación ideal que exige ejercicio y abnegación... 

Quien vive en la isla antropógena se ve introducido irremediablemente en una logomaquia, en una lucha constante por lo verdadero y por las formas válidas de su expresión y consecución. Tendremos que aprender a discernir entre verdaderos y falsos profetas y a discriminar entre conocimientos aparentes y reales. Los sabios también pelean, discuten, polemizan. Platón arremetió contra los expertos de su tiempo, los sofistas; Diocleciano expulsó a los filósofos de Roma, confundidos con taumaturgos y adivinos; los creacionistas confutan a los evolucionistas (o lo intentan); los positivistas se burlan de los "pseudoproblemas metafísicos"; los científicos neopositivistas satirizan las metáforas y experimentos conceptuales de los posmodernos... Ya cabe también sospechar de los filósofos de la sospecha (Nietzsche, Marx, Freud) que reinaron en el siglo XX.

El Alezopoto es un acuario en el que todo fluye y cambia, pero desde antiguo filósofos y científicos se secesionaron de sus comunas, fundaron islas particulares, escuelas, academias, liceos, jardines exclusivos, monasterios, universidades..., se desterritorializaron, sintiéndose patriotas de la humanidad, ascetas enajenados de la mundaneidad. Desde antiguo, los aspirantes a la verdad profesaron el pacifismo meditativo y humanista. Hipotecaban sus vidas a la verdad pura y se distanciaban del saber que toma partido, y eso por mucho que se haya querido insistir en la borrosidad de la frontera entre arte, filosofía, ciencia, e ideología (en el sentido de falsa conciencia). La libertad de pensamiento y de expresión (sapere aude!) hacen posible tanto la conservación como la ampliación del Alezotopo. El alma de la ciencia es tolerancia y recelo de todo dogma. El científico rompe con todos los ídolos, aunque no puede romper del todo con los ídolos del teatro, pues reclama sustento, estímulos, escenario, editoriales, reconocimientos...

No obstante, hoy asistimos a dos fenómenos de ruptura con la tradición académica. Por un lado el desprestigio o decadencia del dictamen de los expertos, como efecto de la muchas veces probada corrupción endógena; y segundo, se fue a pique el paradigma baconiano que hacía corresponder el progreso científico con el humano. Ya Kant se percató de que el progreso tecno-científico por sí mismo, sin la compañía orientadora del progreso moral, es pura "lentejuela miserable". La emergencia del complejo militar-industrial-comercial y la mácula enorme de las bombas de 1945 han echado por tierra semejante esperanza de que el poder tecno-científico sea por sí mismo un poder humanizador, pues ha cabido y cabe el uso inhumano y deshumanizador de la tecno-ciencia. El saber se ha puesto muchas veces al servicio de intereses particulares o como consultoría de los señores de la guerra.

Jamás los grandes de espíritu han estado de acuerdo y la verdad tampoco es ya lo que fue. La desconfianza, la subcultura fake, la secta de la cancelación y la Sacra Cofradía del Victimato, circulan con aires inquisitoriales y justicieros por demasiados campus, con poderes consentidos por maestros que, por temor a sus discípulos, hacen dejación de autoridad y olvidan su obligación de guardeses del Alezotopo.


lunes, 13 de junio de 2022

GRIS SOBRE GRIS

 Pensando en gris: Entrevista a Peter Sloterdijk  sobre su teoría del color

Peter Sloterdijk es uno de los filósofos más leídos de nuestro tiempo. En su nuevo libro, ensaya una "teoría del color", el gris, "el no color". Entrevista con Olaf Scholz para Bayerische Rundfunk.

 

viernes, 2 de abril de 2021

SALIDAS DE LA REALIDAD

   https://taz.de/Philosoph-Peter-Sloterdijk-im-Gespraech/!5763709/

 PETER SLOTERDIJK

Filósofo. Enseñó en Karlsruhe y Viena, en París, Zúrich, Weimar, Nueva York y Estrasburgo. Nacido en Karlsruhe en 1947, vive en Berlín. Su libro más célebre Crítica de la razón cínica (1983): catapultó a Sloterdijk a la cima de los filósofos contemporáneos de Europa. En él muestra cómo la conciencia iluminada conduce al cinismo y lo llama "la falsa conciencia iluminada". Hacer que el cielo hable (2020): Consideración furiosa de la historia de la religión y la teología, así como el discurso religioso como una gran ganancia en conocimiento.

Entrevista con el filósofo Peter Sloterdijk: Salida de la realidad

¿Por qué cada vez más gente se evade de la realidad? responde el filósofo Peter Sloterdijk a las preguntas de taz FUTURZWEI.

martes, 22 de diciembre de 2020

TEOPOÉTICA DE SLOTERDIJK

 RELIGIÓN, ARTE, FILOSOFÍA NO DESAPARECERÁN

El filósofo Peter Sloterdijk (1947), profesor emérito de Estética (U. de Karlsruhe), autor de uno los libros filosóficos más vendidos del siglo XX "Crítica de la razón cínica",  se expresa con motivo de su nuevo libro sobre el dilema de la religión, siempre teniendo que elegir entre herejía y osificación.  

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sedición en Cataluña/ Sólo un Sócrates podrá salvarnos

 


García Trevijano arremete contra la visión de España orteguiana, como proyecto subjetivo de vida en común que tanto daño está haciendo. España es un producto de la historia, un hecho que viene de atrás, no fruto de voluntades como incluso el rey Felipe VI dejó caer en su discurso. A buenas horas mangas verdes.

Los franquistas de ayer quieren hoy "separarse" pero no hay narices para echarse al monte.

Pero, dejando aparte el teatro nacional que no se sabe muy bien donde quiere llegar, traigo a Zizek una vez más, que trata de filósofos revolucionarios y filósofos normalizadores, hoy Sloterdijk y Habermas.

viernes, 12 de febrero de 2016

VENIR AL LENGUAJE



VENIR AL MUNDO VENIR AL LENGUAJE

Se trata de unas conferencias de hace 30 años dio P. Sloterdijk en Frankfurt del Meno. Un pequeño libro de poco más de 100 páginas lleno de poesía y grandes reflexiones. Cada frase abre un mundo de pensamientos y merece la pena el esfuerzo de concentrar la atención y encontrar el tiempo tranquilo de lectura. El filósofo de Karlsruhe convida al poeta Celan, Hugo Ball, al filósofo Heidegger y a Sócrates para una meditación sobre la escritura primero y el nacimiento después.

martes, 6 de enero de 2015

ENTREVISTA A R. SAFRANSKI

Rüdiger Safranski: „En la naturaleza actúa el espíritu“

  Rüdiger Safranski, nació el 1 de enero de 1945 en Rottweil, escritot de éxito con su libros sobre poetas y filósofos alemanes. Sus „Biografías del pensamiento“ de Schopenhauer, Nietzsche y Heidegger son a la vez historias del espíritu. Safranski considera que Schiller y Goethe son pensadores. Entre 2002 y 2012 moderó con Peter Sloterdijk en el canal ZDF von el programa „Philosophische Quartett“. Actualmente trabaja en un libro sobre el fenómeno del tiempo.

("Die Presse", Print-Ausgabe, 31.12.2014)

 

domingo, 1 de diciembre de 2013

LECCIONES DE DIALÉCTICA

Escrito por Ana Azanza

Este año hablamos de utopía.

En la última sesión del Mochuelo alguien se quejó de que en nuestras conversaciones se abren diversos hilos que no tienen continuidad. Dejamos que las ideas floten sobre nuestras cabezas de manera caprichosa llevándonos a nada. Me gusta concretar y traigo un hilo sobre utopía y dialéctica que viene al caso. Traigo estas consideraciones puesto que la utopía que más éxito ha tenido y más ha iluminado políticamente el mundo ha sido la utopía marxista. Si nombramos la utopía, algunos pensarán en Platón, otros en Tomás Moro y muchos en la utopía marxista.

 He hallado una crítica a la utopía hegeliano-marxista realizada por Sloterdijk en "Crítica de la razón cínica" que no quiero dejar olvidada. Sloterdijk habla de la fantasía del vencedor.  Tanto Hegel como Marx cayeron en esa falacia con su pensamiento dialéctico: tesis, antitesis, síntesis. El sí, el no, la síntesis en qué confluyen los dos primeros términos y que acaba con el conflicto.

martes, 27 de octubre de 2009

Jornadas sobre globalización



Autora Ana Azanza
Esta es la colegiata Revillagigedo en Gijón donde tuvo lugar un congreso sobre la Globalización organizado por las sociedad asturiana de filosofía a principios de octubre.
Me traje un libro "El fin de la educación". Su autor, Pablo Huerga, defiende que la educación surge cuando se quieren formar personas, no técnicos o escribas. En Mesopotamia la escritura era algo tan sumamente difícil de aprender que sólo algunos dedicados en vida podían ejercerla. Era imposible su divulgación.
Gracias a los fenicios y su simplificación del alfabeto se ponen las bases de una educación en sentido formal, de una escuela pública. Es decir, una enseñanza dirigida a más gente, incluso a toda la población.
Pese a lo que pudiera parecer Herodoto, Pausanias nos hablan de escuelas para niños en la antigua Grecia y Aristófanes en el 420 a.C señala que es imposible en Atenas encontrar una persona que no sepa leer ni escribir.
Quintiliano en el siglo I en sus Institutiones de Retorica argumenta en favor de llevar a los niños a la escuela.
Me agradó de la explicación de Pablo Huerga la defensa de la escuela pública para que se cumpla el objetivo de la formación de la persona: una educación laica, universal, nacional... no racista, no elitista. Con estos objetivos creo que se ve bien de qué pies cojea la enseñanza en España.
Fue el descubrimiento del filósofo de moda: Peter Sloterdijk y sus "esferas, globos y espumas". Un filósofo atrayente del que sólo conozco su libro sobre el atmoterrorismo donde explica la primera guerra mundial, cuando se empezó a envenenar el aire para matar.
Vázquez Roca de Valparaíso trató el imaginario de la globalización en la obra de Sloterdijk.
Con la globalización electrónica, el descubrimiento del espacio que circunda el planeta, las ondas de radio, los viajes espaciales, nos hemos quedado sin "abrigo", aparece el frío exterior. El ser humano está hoy a la intemperie.
No quiero ni puedo hacer una exposición de todos los sugerentes razonamientos e imágenes que utiliza Solterdijk, ya he visto que tiene ardientes seguidores en nuestro país.
Ruego que se me permita quedarme con los retazos más sugerentes de lo que escuché: el palacio de cristal, una metáfora sacada de Dostoievski, que expresa la situación del mundo. Europa y USA nos resguardamos en nuestro confortable palacio del bienestar económico, sólo un tercio de la humanidad disfruta del palacio. Los excluidos del poder tienen la ilusión de participar de él ya que es de cristal. Pero la distancia es enorme entre los de dentro y los de fuera: hay leyes excluyentes.
Los perdedores se aferran a viejas ilusiones para sobrevivir y organizan un tenaz asedio al palacio de cristal: son los "nuevos bárbaros" que quieren acceder a la "ciudadanía".
El terrorismo global, como forma organizada de desinhibición agresiva avanza. El 11S sería una consumación de una especie de justicia imaginaria.
Los habitantes del bienestar practicamos un monólogo entre nosotros, la mayoría queda fuera de la globalización. No disfrutan sus ventajas, soportan el capitalismo globalizado.
Muy interesante el aporte de Gilberto Valdés que vino desde Cuba donde organiza encuentros entre "teóricos", (en Europa nos sobran), y "activistas" de la revolución. Explicó de pasada muchos asuntos sobre su país que ayudan a comprender, se refirió a Martí, poeta cubano que vivió en el "palacio de cristal" USA durante 15 años, y que lideró la independencia de Cuba.
Comprendo a los entusiastas de Sloterdijk por esta frase: "El momento moral es intrínseco a la filosofía, y si no lo tiene divaga o es extravagancia."