La sabiduría antigua de Giovanni Reale data de 1996, pero los males del hombre contemporáneo que pretende aliviar no han hecho sino acrecentarse desde entonces. Libro tan interesante como mal traducido, hasta el punto de que algunos textos de Platón o de Nietzsche vertidos desde el italiano son irreconocibles.
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domingo, 31 de enero de 2021
sábado, 28 de abril de 2018
LA REPÚBLICA DE BADIOU
La República de Badiou es una
recreación del texto platónico realizado a gusto del filósofo
francés. Se trata de un texto que no sigue el orden ni siquiera la
división en libros tradicional sino que arranca en 327 a con una
conversación de Sócrates con Glaucón y Amaranta, mujer amiga de la
filosofía que sustituye a Adimanto. Y en el que Badiou hace gala de
un conocimiento exhaustivo de la literatura griega que mezcla con
referencias filosóficas e históricas contemporáneas. El resultado
es fascinante, un Sócrates de hoy, que nos habla de la justicia y la
injusticia en nuestra sociedad contemporánea, con envidiable estilo
literario.
lunes, 20 de febrero de 2017
EL HÉROE ENTRE TRAGEDIA E ILUSTRACIÓN
La sesión de febrero de 2017 del Mochuelo no estuvo tan
concurrida como otras veces. No obstante Amelia nos dio mucho que pensar y
discutir con su trabajo sobre el Héroe trágico, apuntes sobre Tragedia e
Ilustración. Partíamos de un texto del mismo título de un tal Christopher Rocco
que nos sirvió para recordar la potencia originaria de los mitos griegos que se
han transmitido a través de los siglos y cuyos nombres constituyen la base de
nuestra civilización: Prometeo, Ulises, Edipo, Medea. La filosofía antes de
convertirse en dialéctica platónica fue narración poética de mitos que educaban
al pueblo, los poetas eran en esa época predialéctica maestros de verdad.
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sábado, 3 de diciembre de 2016
DIDÁCTICA DEL ESCOLIO
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| Estatuta de Tucídides, padre de la historiografía |
EL VALOR DE LA MEMORIA. DE DÍDIMO A EMILIO LLEDÓ
Dídimo de Alejandría, apodado Tripasdebronce, fue un extraordinario erudito y gramático helenístico. Murió hacia el año 10 d. C. También fue llamado Dídimo Olvidalibros porque escribió miles de "biblia", y contradecía en unos lo que había dejado escrito en otros. Floreció en la época de Octavio Augusto y de Cicerón, con cuya República polemizó sagazmente.
Dídimo es un autor importante y clásico porque gran parte del material más antiguo que conservamos de Píndaro, Sófocles, Eurípides, Aristófanes y otros grandes autores de la Antigüedad clásica, se lo debemos a sus valiosos escolios. Sus compendios lexicográficos también orientaron a intérpretes y traductores posteriores.
Se considera a Dídimo de Alejandría el primer erudito dedicado a compilar escolios, práctica que continuó hasta el siglo xv o xvi. El escolio es un humilde pero útil género filológico y filosófico, cuya práctica debiéramos enseñar a nuestros alumnos. Les ayudaría a asumir un papel más activo en sus lecturas obligadas o voluntarias. En realidad, su ejercicio no se aleja mucho de la usual prueba del comentario de texto, aunque gana en espontaneidad.
Se llama escolios (lat.: scholium, del griego, `comentario¿) a las glosas, notas o breves comentarios, gramaticales, críticos o explicativos, que se insertan en los márgenes de un texto original. La palabra 'scholium' fue usada por vez primera por Cicerón (Ad Atticum xiv.7). La mayoría de los escolios griegos conservados son anónimos. Estas glosas sucintas pudieron ser alteradas por sucesivos copistas, propietarios y lectores del manuscrito, y en algunos casos resultaron ampliadas hasta tal extremo de que no quedaba más sitio para ellas y se hacía necesario pasarlas a un libro separado. A veces, los comentarios de distintos escoliastas entraban en polémica o contradicción entre sí.
Mil veces se ha repetido la frase del matemático y filósofo Alfred North Whitehead según la cual toda la historia de la filosofía es una larga serie de notas o comentarios a pie de los diálogos de Platón. En esta exageración, como en casi todos los tópicos, hay algo de verdad. Casi todos, si no todos los grandes problemas filosóficos están al menos planteados, si no resueltos, en los textos platónicos. Machado decía que los tópicos hay que olvidarlos, ¡pero tras haberlos pensado!
La Historia de la Filosofía puede en verdad leerse como una larga colección de escolios, a veces en polémica, a veces, contradictorios. Sin ir más lejos, el propio Platón ha sido interpretado por los escoliastas maniqueos y cristianos, gnósticos y cristianos-maniqueos (como el númida Agustín de Tagaste) como un dualista metafísico, cuando un lectura directa de su obra (y esta fue y es mi tesis) lo reafirma como gradualista, porque Platón jamás negó la realidad del mundo sensible, si bien este posee un grado inferior de realidad, y un grado superior de ambigüedad e incertidumbre, que el mundo de las creencias u opiniones (falsas o verdaderas), por debajo también del grado de seguridad y veracidad que nos proporciona el mundo de los saberes propedéuticos (aritmética, estrategia, geometría, astronomía...), y desde luego muy por debajo del mundo de las grandes ideas, las "ideas-fuerza" (que dijo Alfred Fouillée): Bien, Verdad, Belleza, Justicia, de cuya eternidad solo cabe al filósofo un vislumbre, pues la principal, la idea del bien, está más allá del ser.
Si los profesores de filosofía no escribimos textos filosóficos originales en cualquiera de sus géneros (aforismos, epigramas, epístolas, diálogos, confesiones, utopías, ensayos, tratados, compendios...), los profesores de filosofía no somos otra cosa sino escoliastas. ¡Y a mucha honra! Porque comentar un texto clásico es aplicarlo al presente, revitalizarlo, ponerlo a producir en orden a la verdad, la dignidad y la felicidad humanas.
A mi juicio uno de los últimos grandes escoliastas de nuestra cultura hispana, o sea, de nuestra cultura en español, ha sido el gran maestro Emilio Lledó. Una muestra de sus escolios, concebidos entre 2000 y 2004, se agrupan en la obrita titulada Elogio de la infelicidad (6ª ed. Cuatro, 2006). A él pertenece este bello texto que cito a continuación:
"Es esta obsesión por la inmediata relación con el mundo y los hombres, sin las mediaciones de fuerzas, dioses o sueños que los desviasen del original impulso de mirar y entender [theoría], lo que prestó a la cultura griega su situación de privilegio, de originalidad que se plasmó, entre otras creaciones, en el descubrimiento del lógos, de la racionalidad que se oculta en el lenguaje. Esa singular forma de relacionarse con el mundo estuvo orientada por una serie de ideas que configuran el espacio ideológico -teórico- de todas las creaciones de los griegos. La naturaleza (phýsis), la política (politeía), el bien (agathón), la justicia (díke), etc., no sólo fueron términos de esa peculiar manera de vivir y relacionarse con el mundo sino que, como es sabido, determinaron todo el desarrollo de lo que habría de llamarse cultura occidental.
"Esa orientación está presente en la evolución de la historia filosófica, científica, literaria, artística; pero la presión que vive el acelerado desarrollo de la ciencia y el saber de nuestros días, ha hecho que apenas hayamos sentido la necesidad de volver la mirada hacia nuestros orígenes y aprender de aquel tiempo en que se gestó buena parte de lo que somos. Cada hombre es memoria. Sin el enlace físico o psíquico con lo que hemos sido, nuestras células y la estructura orgánica que las sostiene sería un eterno presente, un comenzar cada día en la más absoluta soledad y, por supuesto, en la más absoluta imposibilidad. Sin memoria, en el sentido más amplio e intenso de la palabra, no hay vida, no hay ser".
Haré a continuación mi propio escolio marginal al magnífico de Lledó.
¿Por qué debemos considerar la cultura clásica griega superior a cualquier otra? Porque los griegos inventaron la física, racionalizaron la vida civil, crearon la conciencia ética y, con ella, el sentido ideal y utópico de toda reforma social progresiva.
¡Ahí e' ná! A todo eso habría que sumar el invento del teatro secular (procedente como se sabe de la liturgia religiosa dionisíaca), la medicina (basada en síntomas y terapias naturales), la historiografía (memoria escrita), la retórica (arte de la elocuencia que sustituye a la violencia en la educación y la política), la lógica y la dialéctica (el arte de razonar y discutir con razones), la gramática, e incluso la novela romántica y de aventuras (que no es un género tan moderno como se suele decir)... Y al lado las formas más sublimes de artesanía, arte plástico y arquitectónico.
Y sin embargo, olvidadizos y muy pagados de nosotros mismos por los efectos tecnocientíficos de aquella revolución que ellos iniciaron, no nos damos cuenta de que si no mantenemos ese norte, si no permanecemos sobre esa columna dórica, jónica o corintia de nuestras raíces más humanísticas, cualquier cosa que construyamos se la llevará el aire, y puede que sucumbamos de ese modo, si el aire deviene huracán (a consecuencia de una crisis económica o ecológica mundial) a un nuevo y largo "siglo" de barbarie, porque sin memoria no hay vida que valga para el hombre.
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viernes, 21 de octubre de 2016
ENSEÑANDO A PLATÓN EN PALESTINA
Amor por la verdad y debate cultural moderado por la filosofía
Carlos Fraenkel se ha paseado por Palestina y otros países
con Platón debajo del brazo. Fruto de sus encuentros con amantes de la
filosofía de los 5 continentes es el libro titulado “Enseñando Platón en
Palestina”
Para qué sirve la filosofía es una pregunta que los filósofos
plantean a menudo y pocas veces responden.
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martes, 26 de enero de 2016
EMBLEMAS
ὄνομα ἄρα διδασκαλικόν τί ἐστιν ὄργανον καὶ διακριτικὸν τῆς οὐσίας (Κρατύλος, 388bc)
Traduzco: "Luego el nombre es un cierto instrumento didáctico y diacrítico de la esencia" (Sócrates en el Crátilo).
O sea, y respetando en parte la interpretación de la canónica edición de Gredos (Diálogos, II): el nombre sirve para enseñar y distinguir lo que las cosas son y no son. Recordad que es la misma palabra (ὄργανον) la que usan los peripatéticos para agrupar las obras lógicas de Aristóteles.
Esta consideración de la palabra como herramienta a la que podemos dar distintos usos se concuerda bien con el segundo Wittgenstein al que refería la ponencia de Amelia.
En la reunión de la Quinta planteé -no me hicisteis mucho caso- el acercamiento de la filosofía a la retórica. En verdad, Platón no practica la dialéctica en su obra exotérica (y de la obra esotérica, de "lo oculto de Platón", no tenemos más que rastros, que han permitido a los eruditos una especulación tan vana como interminable). Es decir, no practica un método riguroso de destrucción de hipótesis que ofrezca una sinopsis jugando sólo con ideas. Aristóteles tenía por ello fundados motivos para considerar su lógica de la demostración una analítica y reservar la palabra dialéctica para una lógica de lo probable o plausible (de plauso, aplaudo), que es lo que al filósofo de verdad le interesa.
Lo cierto es que Platón usa -y abusa- de argumentos retóricos, como el argumento ad hominem cuando Sócrates arremete contra el relativismo de Protágoras diciendo que si cada hombre es la medida de la verdad, entonces todos tienen ya el conocimiento y no se justifica que cobre por enseñar. En el Teeteto reduce el homo mensura de Protágoras a un individualismo solipsista, cuando esa tesis cabe entenderla -y seguramente así lo hacía el abderita- como una tesis política, y entonces remite razonablemente al consenso como criterio plausible sobre asuntos disputados (pongamos el ejemplo contemporáneo del aborto voluntario).
Francisco J. Fernández protestó cuando José Moral Torralbo (prometo desde ahora recordar el apellido materno de mi tocayo) insinuó que debíamos ladearnos más bien hacia la literatura que hacia la ciencia. Desgraciadamente, la gente entiende hoy por "literatura" la novela (esa épica de la vida burguesa), el periodismo (y no precisamente el buen periodismo) y poco más, tal vez algo de poesía. ¡Malos tiempos para la lírica, algo mejores para el teatro! Pero junto a la lírica, la épica y la dramática, los griegos, los indios, los chinos, cultivaron también la literatura sapiencial.
Propongo que rehabilitemos, la tradición gnómica, subgénero de la literatura sapiencial, que arranca con las sentencias de los siete sabios e incluye a Esopo. Esas máximas han sido agrupadas por Antonio Navarrete (colega de la Uned) en un hermoso libro, Frases célebres y anécdotas de los antiguos griegos (2011). Mas no tenemos por qué ceñirnos sólo a la literatura occidental. Promiscuidad de géneros y promiscuidad de culturas. Sin perder de vista, naturalmente, que la tradición que ha dado lugar al teatro crítico, la ciencia ascética y la democracia igualitaria ha sido la nuestra.
La literatura gnómica cuenta en España con un importante reservorio medieval, sobre todo en aquel verdadero arranque de la modernidad, y de las universidades, que fue el siglo XIII. Libros de máximas y de apólogos que yacen criando polvo en las bibliotecas. Desde las cancillerías reales de la corte castellana se impulsó una labor de traducción de obras didácticas, del latín, hebreo o árabe, que, según la mentalidad medieval, reunían un saber concebido como un todo completo y cerrado. Proverbios, consejos, Flores de filosofía, y no veo por qué hemos de despreciar los Dichos de los santos padres, una sabiduría con un claro sesgo práctico que se puede verter en formato twitter. Como la frase de Platón que ahora mismo tuiteo, para dar que pensar, mayormente.La emblemática que se desarrolló en el sur de Europa entre el XVI y el XVIII, arrancando de los famosos 99 epigramas de Alciato, tampoco es moco de pavo. Un emblema es una imagen enigmática provista de una frase o leyenda que descifra un sentido moral oculto en verso o prosa. Son encantadores por ejemplo los Emblemas morales de Sebastián de Covarrubias que me bajé gratis de la Red en la bellísima edición digitalizada de 1610. A mí me gusta por ejemplo explicar a mis alumnos por qué a Ocasión (el kairós o sentido de la oportunidad, tan relevante para sofistas o para Aristóteles) la pintan calva.
| Emblema de la Ocasión, Alciato. |
A continuación transcribo para vuestro deleite, modernizando la grafía, la interpretación de la mona mirándose al espejo (Nulli non sua forma placet; o sea, A nadie disgusta su forma), del libro de Sebastián de Covarrubias que he citado:
Siendo la mona abominable, y fea
si acaso ve su rostro, en un espejo
queda de sí pagada, y no desea
otra gracia, beldad, gala, o despejo.
La malcarada, se tendrá por dea,
del rostro acicalando el vil pellejo,
y cada cual, de gloria deseoso,
Lo feo le parece ser hermoso.
Centuria I N 4
jueves, 26 de febrero de 2015
EL MITO DE LA TABERNA
"El mito de la taberna" es una versión del famoso mito platónico realizada por alumnos de segundo de bachillerato del curso 2014-15 del IES Sierra Mágina de Mancha Real.
El guión del mito ha sido íntegramente escrito por los alumnos, sin intervención de profesor alguno. La iniciativa, la producción, el escenario, estuvieron en manos de los propios actores. Sólo pidieron a la profe de filosofía con bastante antelación que hablara del mito en los demás cursos, para facilitar a los alumnos de primero de bachiller y de cuarto de ESO la comprensión de lo que iban a representar. Así se hizo, en todos esos cursos se leyó y explicó el mito de la caverna en clase.
Este mito de la taberna fue representado en la casa de la cultura con motivo del tradicional festival que realizan todos los años los alumnos en honor del patrón Santo Tomás.
El guión del mito ha sido íntegramente escrito por los alumnos, sin intervención de profesor alguno. La iniciativa, la producción, el escenario, estuvieron en manos de los propios actores. Sólo pidieron a la profe de filosofía con bastante antelación que hablara del mito en los demás cursos, para facilitar a los alumnos de primero de bachiller y de cuarto de ESO la comprensión de lo que iban a representar. Así se hizo, en todos esos cursos se leyó y explicó el mito de la caverna en clase.
Este mito de la taberna fue representado en la casa de la cultura con motivo del tradicional festival que realizan todos los años los alumnos en honor del patrón Santo Tomás.
domingo, 7 de diciembre de 2014
domingo, 4 de mayo de 2014
¿QUE QUEDA DE LAS UTOPÍAS FILOSOFICAS?
Alain Badiou, filósofo, escritor y dramaturgo se explica en este vídeo sobre la utopía marxista, ¿qué queda hoy del comunismo tras las graves experiencias del siglo XX? y sobre la utopía platónica ¿es todavía válida la propuesta de la república gobernada por los filósofos?
Badiou ha escrito un volumen en colaboración con el más famoso filósofo esloveno a partir de un coloquio que tuvo lugar en Londres sobre el marxismo. También expone de forma amena algunos de los temas tradicionales de la filosofía: felicidad, sentido de la vida, el amor, tema platónico por excelencia, y la amenaza del hedonismo actual que pesa sobre él. El libro que le ha dedicado se titula "L'Eloge de l'amour".
Es autor de una República de Platón actualizada en la que como novedad aparecen mujeres entre los interlocutores de Sócrates y el propio Badiou. La filosofía como era antes de la aparición del "profesor alemán" de filosofía.
La libertad de opiniones que tan rápidamente circulan hoy en día, ¿cómo romper esa velocidad para distinguir la opinión que se apoya en razones? no puede ser la mayoría la que decida, a no ser que esa mayoría esté preparada para distinguir las opiniones razonables. En definitiva, todo el problema de la educación entonces y ahora, expandir la racionalidad en el alumnado.
Badiou democratiza a Platón, la educación que el filósofo griego quería para los guardianes, debería de ser la educación de toda la población, no sólo de una clase social escogida.
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