Ana Azanza
“Historia de la filosofía española, su influencia en el
pensamiento universal” (2007) de Heleno Saña no podía resultar un libro más
intempestivo y a la vez más necesario en
los tiempos que estamos viviendo, en el que hace falta valor para reclamar algo
“español” o simplemente España por el tinte franquista que hemos dejado caer
sobre ambas palabras al habernos saltado una etapa histórica esencial tras la
salida de una dictadura: la que corresponde al tiempo de encarar la realidad de
“lo que pasó” y las numerosas complicidades que de la noche a la mañana
desaparecieron como por ensalmo. La mala conciencia nos persigue.