El aumento de la desnutrición y la amenaza de la miseria
El hambre siempre ha sido un compañero constante del capital en sus trescientos años de historia. Desde la flagrante miseria en la temprana edad moderna capitalista, que hizo que incluso el nivel de oferta de la alta Edad Media pareciera ser una buena época, hasta la actual crisis mundial del hambre: la sobreproducción, el desperdicio de alimentos y millones de escaseces existenciales son solo momentos diferentes de una economía humana irracional y destructiva. Las necesidades, en la medida en que puedan comprimirse en la forma monetaria de la demanda del mercado, solo sirven como un medio para ser utilizadas de modo ilimitado por el capital. Por ello sería un error atribuir los aumentos actuales del hambre y la malnutrición en muchas partes del mundo de manera monocausal a la plandemia.