Un segundo límite de la independencia es que por sí sola se vuelve nada.
La independencia se ha formulado negativamente como libertad de temor, como indiferencia para el infortunio y la fortuna, como imperturbabilidad del pensamiento puramente contemplativo, como impasibilidad ante los sentimientos e impulsos. Pero lo que aquí se hacía independiente es un
simple punto de un yo en general.
simple punto de un yo en general.