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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.
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martes, 1 de septiembre de 2015

RED ESPAÑOLA DE FILOSOFÍA



Actas del I Congreso de la Red Española de Filosofía, septiembre de 2014 en Valencia. 10 secciones temáticas, 12 simposios monotemáticos, 3 talleres.

Antonio Campillo, presidente de la Red Española de Filosofía explica la situación de la filosofía y los retos en nuestro país:

-Filosofía, asignatura moneda de cambio en los diversos planes educativos.
-Filosofía española "troceada" en diversas asociaciones autonómicas y por campos filosóficos.
-La LOMCE, recortadora de las materias de filosofía.
-Mal diagnóstico en Occidente para todas las materias que no tienen que ver con el beneficio, Marta Nusbaum.
-Plan inicial Estratégico de Investigación, Horizonte 2020 para Europa, 5 áreas estratégicas sin Humanidades ni Ciencias Sociales.
-Los egos filosóficos estropean la creación de redes filosóficas consistentes y eficaces.
-Olimpiada filosófica nacional.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Defensa de la filosofía y de la educación

Autora Ana Azanza


Juan Carlos Monedero, profesor en facultad ciencias sociales y políticas de la Complutense tiene un estilo clarificador y directo sobre muchas cuestiones interesantes y tabú. La "inmaculada transición" es una de ellas. Pero también la educación.

Que se barran todas las asignaturas que impartimos del mapa escolar no es ninguna casualidad. Si en otros tiempos había mucha filosofía en los institutos, e incluso se "nos " animaba a estudiar filosofía, no era por la filosofía en sí propiamente dicha. Sino porque el saber filosófico era el siervo de otro saber superior. Ambos vigas y columnas del sistema social y político que precedió al actual. Lo intuía pero ahora ya tengo el apoyo de los expertos investigadores que lo demuestran.
En este otro artículo Antonio Campillo asegura que con la nueva ley dos tercios de las materias filosóficas desaparecen.

Para saber donde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí, porque la filosofía va perdiendo fuelle en el panorama, imprescindibles lecturas sobre filosofía en la transición I y II. Este segundo texto es todavía más clarificador. Con grandes mentes que escriben profundos libros y cultivan su jardín pero no se leen entre ellos no se hace filosofía. La comunidad de pensamientos, la puesta en común, el diálogo, la atención y el respeto por el otro es esencial. Si no hay comunidad, aparte de que la filosofía se desnaturaliza y se va diluyendo en erudición, tampoco hay "fuerza" social para plantarse ante los enemigos que son fuertes y poderosos. Y si cómo se explica en el mismo texto una parte de los filósofos españoles se dedica a despreciar el curriculum clásico en filosofía del instituto, ya tenemos el harakiri público, en vivo y en directo. "Nuevos burócratas y censores de la filosofía española amenazan con destruirla", dice Antonio Campillo.

Esta atomización del pensamiento que lo destruye tiene que ver en parte con la falta de franqueza para hablar. Hay muchos temas tabús. La memoria es uno de ellos. No se hace filosofía en la ignorancia y el desconocimiento del propio pasado. Lo importante no es llevarse bien, pese a que todos los indicadores sociales acostumbrados en nuestro país nos dicen lo contrario. Lo importante es tener la valentía de decir lo que se piensa y no acostumbrarse a los clichés por comodidad o "miedo" a la complicación. Con el miedo a la complicación sea del tipo que sea, no hay pensamiento. La reflexión se paraliza. Nos convertimos en bustos parlantes que se escuchan a sí mismos, pero no dan nada aprovechable.
También es cierto que en España nos hemos acostumbrado a no ir de frente. Hay muchos en filosofía que no van con la verdad por delante. Eso no es filosófico, es propio más bien de un sistema fascista. De manera que nunca sabes quien tienes delante y por donde va a salir. Aumenta el miedo y la falta de "comunidad". Nos dedicamos a proteger nuestros intereses.

Pero dedicarse a proteger los intereses en exclusiva no es una actitud propiamente filosófica. Los grandes filósofos arriesgan, y no hace falta recurrir a los socorridos ejemplos históricos que todos tenemos en mente. Por cierto que el último curso que Michel Foucault dió en el Colegio de Francia en 1984 estuvo íntegramente dedicado al "dire vrai", sus condiciones de posiblidad y sus consecuencias. Es un texto que nos viene de perlas a los filósofos españoles. Como reciclaje y sin necesidad de pertenecer a la cofradía foucaultina.

Los tiempos cambian y la filosofía independiente ha molestado siempre al poder que aspira a ser omnímodo. Aunque se disfrace de neoliberalismo o de democracia.
No interesa nada que las personas en nuestra España tengan un gramo de espíritu crítico, visión de conjunto o pensamiento de que no es preciso creerse todo lo que a uno le dicen. Como en los tiempos de Kant. No hemos avanzado mucho. Al menos por estos lares.



jueves, 1 de agosto de 2013

Un espacio filosófico en español














Autora Ana Azanza

Para completar lo que publiqué en su día, traigo este link. Me parece de lectura necesaria. Esto es el suicidio programado de la filosofía, del que los profesores que estamos en el instituto somos los últimos en enterarnos. Son los propios filósofos al parecer los que se alían al poder político para terminar con nuestras asignaturas, demasiado carcas y tradicionales. Hay que hacer algo más moderno. En vez de unir y pensar en el "todo" de la cuestión, resulta que en las altas instancias filosóficas del país se han dedicado a tirarse los trastos a la cabeza entre áreas, compitiendo por quien tenía más influencia en los políticos.

Así que no hace falta Wert que nos "suicide". Ya sabemos hacerlo solos, gracias.

Ahora me explico unas afirmaciones de Adela Cortina en esos Estados Generales de la filosofía española de mayo de 2012 que no supe cuando las oí por primera vez a cuento de qué venían.

No nos afecta tanto, pero también es para nota, el hecho del que se hace eco el autor del artículo sobre quién y cómo se procede en la actualidad a valorar de manera inapelable y científica la producción filosófica universitaria.

Lo más grave de todo lo que leo es la ausencia de un espacio común de discusión como existe en otros países y culturas entre filósofos, sociólogos, psicólogos, científicos españoles. Ni siquiera existe ese espacio entre las diferentes áreas de la filosofía, sino que cada cual mira con desprecio a los practicantes de las áreas que no son la suya. Parece que Muguerza quiso unificar, hizo un intento o llamada a entenderse que cayó en el vacío. De manera que la filosofía científica se une a la burocracia tecnocrática, y en los cálculos de la excelencia de los futuros ciudadanos españoles no contamos


El autor asegura que en las comunidades de habla inglesa, francesa, italiana y germana se ha mantenido ese espacio general de interlocución entre todo tipo de ciencias, un espacio sólo delimitado por el idioma en qué se habla. Espacio de interlocución que necesita institucionalización y visibilidad, congresos, revistas, debates, conceptos.

Nuestro concepto patrio que parece ser nos hemos propuesto escenificar también en filosofía es el de guerra civil.

Imagino que a estas alturas después del desprecio y ninguneo entre "áreas" debe ser difícil hacer las paces y construir un sólido frente común filosófico en español.
Si algo me ha enseñado la lectura del último libro que reseñé es que con individualidades filosóficas no se hace filosofía. Nos hacen falta comunidades filosóficas además de grandes cabezas. Y desde luego envainar las espadas.