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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.
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lunes, 24 de octubre de 2022

Filosofía española y en español: Ernesto CASTRO y Santiago ARMESILLA

Al hilo del último libro del filósofo español Francisco J. Fernández y los diversos géneros que ha cultivado para expresar su filosofía, propongo esta interesante conversación entre los jóvenes Ernesto y Santiago.

Que empiezan por el principio: la dificultad de publicar filosofía en España, el mínimo número de lectores, no solo de filosofía, sino en general. Triste que algunos escritores hispanoamericanos han tenido que pasar por Francia para que aquí nos enteremos de su valía (Borges). 

Tenemos un problema con la comunicación, pues estos dos han tenido que ir nada menos que a Méjico, a un encuentro organizado por Diego Ruzzarin, otro difusor brasileromejicano de la filosofía.

Hacen un buen repaso de todos nuestros famosos, y dejan en peor lugar del que merece a María Zambrano, a la que consideran más poeta que filósofa.

Excelente conversación: la filosofía española y en español sigue viva, aunque seamos pocos y mal avenidos.

martes, 21 de abril de 2020

TESTAMENTO DE QUINTÍN RACIONERO

El filósofo español Quintín Racionero fallecido en 2012 a la edad de 63 años nos dejó esta entrevista en la que habla abiertamente de la situación actual de la filosofía en España y en la universidad española.

jueves, 11 de octubre de 2018

UN SIGLO DE ESPLENDOR

 Ana Azanza

Otro momento clave en la historia del pensamiento en la península ibérica tuvo lugar en los comienzos de la edad moderna o finales de la edad media, no es indiferente elegir una expresión u otra para referirse al siglo XVI español. Es el momento de la secularización, que significa en definitiva la pérdida de control de lo intelectual por parte de la Iglesia.

jueves, 8 de septiembre de 2016

CLAVES Y FIGURAS DEL PENSAMIENTO ESPAÑOL



PEDRO CEREZO GALÁN, Claves y figuras del pensamiento hispánico

Esta obra recoge artículos que ya habían sido publicados y otros inéditos sobre una veintena de figuras relevantes de la filosofía, la literatura, la religión y la política decisivas para comprender el pasado y el destino de España.

El diagnóstico de Cerezo da como resultado el “obligado colonialismo de la filosofía española” que una y otra vez se enfrenta a la inquisición, a las rupturas, exilios, condenas y olvidos. El “olvido” del año 1939 todavía dura, se han olvidado voluntariamente autores obligados a huir. Un silencio atroz, no sólo un “atroz desmoche” como dijo Laín en referencia a las cátedras universitarias abandonadas voluntaria o involuntariamente. El resultado no puede ser más que el que observamos, la ignorancia buscada e instalada sobre nuestro propio patrimonio filosófico.

sábado, 24 de octubre de 2015

PRESENTACIÓN DE EUGENIO ÍMAZ

Aunque algunos mochuelos pensativos van quedando por el camino o cambiando de olivar, seguimos adelante con nuestras reuniones filosóficas.

Antes de nada felicidades a Marcos Serrano, que también forma parte de nuestras reuniones con su aportación fílmica siempre sugerente. Nos acaba de comunicar que su libro sobre la Ceguera en el cine es una realidad gracias al mecenazgo de amigos, conocidos e interesados. Me alegro, queda tener el libro en la mano y poner en marcha el siguiente proyecto.

En la primera reunión de este año don José Biedma había preparado una exposición sobre el "Humanismo de Eugenio Ímaz (1900-1951)" para todos un ilustre desconocido, como tantos intelectuales españoles que hubieron de seguir el camino del exilio en 1939.

Vasco rubio de pelo lacio, alto y enjuto como don Quijote. En la actualidad queda su huella en su nieto profesor en la Universidad Autónoma de Méjico y político destacado en ese país.

Alfonso Reyes presentaba a Ímaz como un hombre sencillo, seguro, íntegro, auténtico, filósofo del espacio abierto y no del aula, que no tenía miedo a contradecirse.
De familia humilde pudo estudiar Derecho en Madrid gracias a una beca del Ayuntamiento de su ciudad natal, San Sebastián. Fueron Zaragüeta y Zubiri, paisanos, los que al parecer le llevaron a dedicarse a la Filosofía. Cursó estudios en Alemania y en Lovaina. Su descripción de Heidegger es un ejercicio desacralizador del pensador:

"Chiquitico, moreno, con dos ojillos de insecto taladrador en su anchurosa frente. Vestía de calzón corto, como los tamborileros de mi pueblo en días de gala. No se sonreía nunca. Como diría Baroja, un antipático."

Juan Zaragüeta, (1883-1974)


Casó con una alemana y la guerra civil dividió a los 3 amigos vascos: Zaragüeta, el cura, quedó al lado del régimen, Zubiri, en España pero apartado de la cátedra y de la vida pública sólo se prodigaba en cursos particulares, Ímaz, demócrata liberal y cristiano escogerá el exilio.
Recibió las influencias de los idealistas alemanes y del historicismo, en la medida en que el hombre progresa se va fundiendo con la divinidad y la historia es un compromiso entre la finalidad espiritual y la razón de la libertad humana. Para el filósofo vasco el cristianismo debería ser la espiritualización absoluta del humanismo, y el intelectual tiene una misión sagrada de vocación pedagógica. Con estos presupuestos, Ímaz sufrió rudo golpe al conocer las pastorales episcopales que apoyaban la rebelión de Franco.

Imaz estuvo implicado en varias revistas culturales. La primera Cruz y Raya, con el poeta Bergamín y el también poeta y filósofo Juan Larrea, otro ilustre e injustamente desconocido intelectual español.

En Méjico colaboró en Fondo de Cultura Económica, en España Peregrina, a partir de 1942 en Cuadernos Americanos. Fue prologuista de Dilthey, Burckhardt, Dewey...Tradujo a más de 40 autores y más de cincuenta títulos, además de los ya citados, Cassirer y Weber.
Hay que destacar en Fondo se publicaban libros de ciencias sociales y técnicos que Ortega no quería publicar. En esa editorial verían la luz muchos títulos traducidos por los intelectuales españoles del exilio, referentes para la cultura española que en la península se veía en horas bajas con tanto filósofo proscrito.

Ímaz mantiene viva la llama de la utopía, el hombre en la historia debe por misión y destino alcanzar las cotas de la divinidad, unificar en una misma naturaleza su realidad con la del amor: homo amans. La mariposa es emblema de la resurrección, ejemplo de la mutación de un ser imperfecto y repugnante en un ser bello y celeste. Tal proyecto ha de ser por fuerza comunitario, pues siguiendo a Kant, cuya filosofía de la historia tradujo, en la especie alcanzará el género humano su destino por completo.

Si Heidegger representa un humanismo imposible, porque se desentendió de la historia y se metió dentro de sí, hay que volver al humanismo posible de Erasmo:

"El humanismo es el producto consciente, deliberado, históricamente maduro del injerto de la conciencia cristiana en la conciencia estoica, heredera de toda la tradición universalista y clásica humana (...) En estos días nuestros de terrible sequía, con las tolvaneras sofocantes de tantas propagandas, equivale a una invitación al suicidio pretender que renunciemos a nuestra estupenda tradición para acudir a las fuentes presocráticas. Il faut redonner un sens au mot humanisme. Y creemos que el sentido que hay que recalcar hoy es, precisamente que la soledad deshumaniza al hombre si éste no retorna a la comunidad después de su terrible experiencia..." (Alocución dispersa, A los estudiantes de filosofía de Caracas. en el vol. "Luz en la caverna", pág. 114.

En la evolución del hombre Ímaz habla del homo faber, del homo sapiens y del homo amans. La humanidad se supera a sí misma en cada etapa, pero la realidad histórica que vivió el filósofo no pudo ser más opuesta a esos anhelos filosóficos, el derecho de la fuerza, la razón de la guerra, la desintegración cultural de los años 40 en especial, parecían contradecir la madurez del hombre. Qué tiempos más negros hubieron de vivir todos los españoles, los que se quedaron y los que se marcharon.

Además de esta interesante y apasionante introducción a otro filósofo lamentablemente olvidado que nos hizo don José Biedma, recibimos la visita del profesor Emilio López Medina que nos habló sobre sus proyectos literarios actuales y nos prometió desarrollar con más calma su pensamiento en otra ocasión.

sábado, 1 de noviembre de 2014

RESPUESTA A UNA RESEÑA

Reseña y crítica de Emmanuel Martínez Alcocer a un escrito de Pedro Cerezo sobre pensamiento español realizada desde la óptica del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno.

El artículista muestra que se ha leído con detalle la conferencia con la que Cerezo abre su libro "Claves y figuras del pensamiento hispánico".

Se merece una respuesta.

Al contrario que el autor de la reseña no me parece que Cerezo cargue las tintas sobre los efectos perniciosos de la inquisición española en el pensamiento hecho en esta tierra. Por desgracia la inquisición no cesa tampoco hoy, y determina las fuerzas filosóficas de un pueblo porque las atrofia de muy variadas maneras. Eso ha ocurrido y sigue ocurriendo. No son asuntos que se hayan quedado en siglos pasados.

 La inquisición se ejerció con violencia. Pero hay formas bastante más sutiles, educadas, refinadas y contemporáneas de ahogar. Y no dejamos de notar que ha dejado su huella.

Si al autor del artículo no le afecta, suerte que tiene.
Se han hecho cosas en España, pero hemos sido un país al margen de lo que pasaba en Europa. Es innegable. Eso tiene su parte buena, lo folklórico y distinto atrae viajeros y turistas y da lugar a literatura de viajes. Los europeos tienen que gastar menos si quieren conocer un lugar "diferente" a todo.

Pero también su parte mala. Dejamos mucho que desear en lo referente a la convivencia cívica con el distinto y a la organización política. La tendencia al autoritarismo, individualismo, caciquismo, y reino de Taifas es proverbial. La equivalencia que el pueblo establece en este país entre "astucia" e "inteligencia", sin dejar lugar a una inteligencia no astuta, también merece ser señalada.

Las condiciones económicas han sido definitivas. Tardó en surgir una burguesía si no ilustrada con afanes de ilustrarse. Y cuando surgió fue bastante débil y culturalmente dominada por lo arcaico, en general. Obsérvese en las dos regiones más desarrolladas de España qué tipo de pensamiento politico floreció, no precisamente de tendencias universalistas. El individualismo y "provincialismo" va en contra de la universalidad filosófica. Hay que reconocerlo. Y con apoyo clerical, sin ese aspecto pocas cosas salen adelante en lo cultural, político e ideológico por aquí.
Hasta en su forma de oponerse a "Madrid" son hispanos.

Pocos españoles podían en el pasado acceder a una cultura no dominada eclesiásticamente. Ha sido la tónica de la transmisión del saber y de los saberes hasta ayer. Aún hoy siguen proliferando universidades privadas de cuño religioso en su mayoría, que dadas las dificultades que tienen los servicios sociales básicos para mantenerse en un nivel decente, llevan a pensar al menos que el dinero está mal repartido. Universidades públicas y privadas nos sobran. Nos faltan puestos de trabajo y es vergonzoso los pasos atrás dados en la sanidad y enseñanza públicas. Sigue habiendo entre nosotros quien nunca da pasos atrás pase lo que pase a nivel global.

Dentro de esa iglesia con un peso cultural indiscutible se han dado evoluciones en los siglos pasados, apertura a lo nuevo. Pero la sospecha de heterodoxia y la inquisición siempre renovada estaba y actuaba contra esos clérigos que se atrevían a salirse de "lo que siempre se ha dicho y hecho". La teología de la liberación iberoamericana fue en gran parte producto de eclesiásticos españoles exiliados por unas autoridades civiles que no dudaban en encarcelar curas rebeldes (cárcel de Zamora) y unas autoridades religiosas que iban a la par.

Hemos tenido inquisición para dar y regalar. Si la involución llegó incluso al corazón del catolicismo en las últimas décadas, por una gran parte fue gracias a españoles.

Incluso hemos dado lugar a una inquisición aliada con el capitalismo explotador y el neoliberalismo más furibundo que no hay más que pedir.

Quien quiera ejemplos que se pase por mi blog.




jueves, 8 de agosto de 2013

La norma de la Filosofía

Autora Ana Azanza


La norma de la filosofía. La configuración del patrón filosófico tras la guerra civil (2013) de José Luis Moreno Pestaña, me parece un libro que deberíamos de leer todos los que nos hemos dedicado a diseccionar autores españoles en el Mochuelo desde hace casi 10 años.

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Como ya dije en otro comentario, Moreno Pestaña practica una modalidad del saber llamada sociología de la filosofía que resulta fructífera, sobre todo porque ofrece nuevos puntos de vista sobre lo que ha sido nuestra disciplina en España desde 1939.

Anteriormente leí con particular interés obras dedicadas en especial a los dos grandes filósofos de antes de la guerra que fueron Ortega y Zubiri. Sobre Ortega recordaré siempre el magnífico El maestro en el erial de Gregorio Morán, muy divertido y caústico sobre la paramera filosófica nacionalcatólica y la figura de Ortega resistiendo allí en medio, “obligado” por las necesidades económicas y los afectos familiares a no llevarse demasiado mal con el régimen. A propósito de Zubiri, magnífica lectura la de La soledad sonora, que retrata el recorrido vital del otro gran pensador español del siglo XX con todas sus conexiones teológicas y científicas.





El libro de Moreno Pestaña completa estas dos indispensables lecturas para quien quiera saber de qué va la situación de la filosofía en nuestro país. Qué pasó y qué no pasó tras el acontecimiento fundacional de la victoria en la guerra que inauguró toda una época de la que no es nada seguro que hayamos salido definitivamente. Hay muchos tabús y piedras sin remover en la historia patria.

Moreno Pestaña no sólo completa, también abre muy novedosas perspectivas sobre los orígenes, las trayectorias, el capital cultural, la energía emocional y social, las consecuencias, las repercusiones sociales de la filosofía, y las repercusiones de la sociedad en la filosofía. Inspirado por trabajos sociológicos de Randall Collins y Pierre Bourdieu, el profesor de la universidad de Cádiz nos acerca con nuevos parámetros, nuevas gafas conceptuales, al panorama filosófico español.

No quisiera destripar el libro, sino animar a su lectura. Y como aperitivo expondré los factores cuyas diferentes combinaciones nos hablan de la excelencia intelectual de los pensadores: estar en las instituciones, disfrutar del reconocimiento de los colegas y tener autonomía creativa. Matemáticamente hay 8 combinaciones posibles, sólo 7 son relevantes y Moreno Pestaña explica ejemplos españoles de las diferentes posibilidades: quien estuvo en las instituciones y tuvo el reconocimiento pero sin autonomía creativa, quien tuvo autonomía creativa pero no estuvo en las instituciones…etc.

Otra tabla se puede fabricar según el tipo de filosofía qué se hace, académica o mundana, el tipo de público al que se dirige, público amplio o restringido. También tenemos ejemplos connacionales de cada una de las posibilidades.

A parte de los esquemas sociológicos, Moreno Pestaña se ha ido a los Archivos: el de la Fundación Ortega y Gasset, el Archivo general de la Administración y el Archivo General del Ministerio de Educación. Fundamental este trabajo para completar el panorama, porque no sólo de textos y comentario de textos vive el filósofo. Son muy importantes las oposiciones a cátedras. Los avatares de las mismas llegaron a ser un espectáculo nacional a la altura casi de los toros durante la época franquista. Así lo relata Castilla del Pino en sus memorias, que después de treinta años intentándolo acabó por comprender que en aquellos exámenes de cátedras no estaba en cuestión la excelencia científica. Hay que reconocer que le costó desengañarse.
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Otra fuente para realizar el libro han sido las entrevistas con algunos protagonistas: Sergio Rábade y Manuel Garrido en especial. El libro resulta por eso bastante ameno, porque además de los secos conceptos sociológicos se mezclan anécdotas, historias de la vida real que probablemente sólo los contemporáneos pueden recordar y que normalmente se olvidan en los manuales, pero que son la sal de la vida, y que muestran que los filósofos y sus pensamientos no son inspiraciones venidas del más allá, sino del más acá. A veces y no lo digo como un desdoro, el libro parece un ¡Hola! de la filosofía española por la cantidad de pequeñas cosas que se pueden leer entre líneas, y que se echan en falta en los historiadores serios de la filosofía.

El libro es profundo, científico, bien hecho, abre muchas perspectivas sobre qué es la filosofía, en qué consiste el trabajo del filósofo. La importancia, no sé si desmedida, que se le dio en los tiempos de la dictadura a la filosofía en la formación de los españoles. Además ofrece una explicación sobre la deriva de la disciplina a partir de los años 60, el corte que hubo con lo que amenazaba con ser una auténtica tradición filosófica “de aquí”, el orteguismo. Pienso que lamentablemente cuando los aspirantes se pudieron librar de la ranciedad del tomismo decimonónico oficial, los jóvenes filósofos españoles de los 60 se lanzaron con auténtico entusiasmo hacia lo que se hacía en Europa olvidando todo el pasado. Se volvió a caer en un escolasticismo o varios. Esta vez no medieval. Es uno de los grandes argumentos de Moreno Pestaña, escolasticismos “estériles” hay muchos, no sólo el tomista.

Moreno Pestaña se hace eco de tres discusiones que han tenido lugar en nuestra península, perdón Portugal, sobre en general qué es filosofía. Una de ellas fue la que podríamos llamar la discusión de la escolástica y tuvo lugar en un intercambio epistolar interesantísimo entre Julián Marías y su maestro Ortega y Gasset. Hay otras dos que animo a descubrir en las páginas de La norma de la filosofía.

Por otra parte quiero añadir mi contribución al libro. Se ve que el autor no ha padecido la escolástica genuina. A mi parecer no es lo mismo ser escolástico de un autor del siglo XIII en el siglo XX, que de un autor del siglo XX en el siglo XX. Me formé filosóficamente con los retoños de los escolásticos de los años 50. Concretamente tuve como profesor en Pamplona a un hijo de uno de los protagonistas del libro de Moreno Pestaña, González Alvarez. Quizás por recordarme aquellos tiempos La norma de la filosofía me ha llegado más, es una explicación bastante amplia que nadie me había dado hasta el momento sobre los orígenes de mi propia formación filosófica de base e institucional. Todo encaja. No es que Moreno Pestaña me lo explique pero leyendo su obra he ido uniendo muchos cabos que me faltaban.

La experiencia de llegar a tercero de carrera y darse cuenta, ya en los años 1990 de que Kant era un autor al que merecía la pena leer a lo largo y ancho, muestra en qué coordenadas nos hemos movido algunos. No era muy normal una vez muerto Foucault y haciendo furor su persona y sus libros en nuestro país entre tantos practicantes de la filosofía, andar descubriendo la Ilustración. De todas formas tampoco la descubríamos del todo porque al lado de las clases sobre Kant había quien se ocupó un año entero en desmontar con la ayuda de MacIntyre la falacia ilustrada de la universalidad de los Derechos Humanos.

Estas experiencias vitales me llevan a pensar que los antropólogos culturales se han ido al Oceáno Pacífico a descubrir los modos de vida de la Polinesia y no saben lo que se pierden en esta península extremo suroccidental de Europa. Si no lo hubiéramos padecido, sería cómico. Se puede decir que es tragicómico, como La Celestina.

En este punto me parece que la lectura de este libro de Moreno Pestaña necesita el complemento, como el mismo reconoce al final, de los trabajos de Francisco Vázquez, compañero investigador también en Cádiz. La obra La filosofía española. Herederos y pretendientes (2009) la dejo para más adelante. Vázquez sigue ese hilo de explicación sobre los “escolasticismos” españoles de filósofos extranjeros. Absurdo oponer una cosa a otra, lo nacional a lo extranjero, el pensamiento es fértil en las mezclas, pero es interesante observar la evolución desde hace cuarenta años hasta hoy y las consecuencias de la especialización en autores. Los filósofos españoles han evitado un lugar de debate público filosófico, un espacio de reflexión en que los pensadores se tiraran los trastos a la cabeza como pasa en otros países y que tanta sana envidia provocan en los que nos dedicamos a esto por aquí. Cada profesor sabe de su campo y no se comunica con los demás.

Ese modo de comportarse asegura el puesto quizás pero no es interesante ni para la filosofía ni para las discusiones públicas del país, que se ven colonizadas por opinadores nada reflexivos y a veces auténticos ignorantes. Sólo me viene a la cabeza un filósofo de proyección pública nacional e internacional, pero lo veo muy solo. Le faltan contrincantes con el mismo número de ventas de libros y el mismo nivel de acogida popular, y además reconoce que lo suyo es más la literatura que la filosofía, afectivamente hablando.


También esa denuncia que se puede sacar de estos trabajos sobre sociología de la filosofía española, deja en muy buen lugar al que parece ser uno de los pocos pensadores que se ha molestado en leer a sus colegas españoles e intentar un diálogo, Javier Muguerza. Además me consta que Muguerza se ha preocupado no sé si con mucho éxito de que ese diálogo “cruzara el charco”. Es increíble que con la importancia creciente de la comunidad hispanoparlante en el mundo no haya un diálogo filosófico producido en uno de los idiomas más destacables del globo y que más aprendices atrae. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Un espacio filosófico en español














Autora Ana Azanza

Para completar lo que publiqué en su día, traigo este link. Me parece de lectura necesaria. Esto es el suicidio programado de la filosofía, del que los profesores que estamos en el instituto somos los últimos en enterarnos. Son los propios filósofos al parecer los que se alían al poder político para terminar con nuestras asignaturas, demasiado carcas y tradicionales. Hay que hacer algo más moderno. En vez de unir y pensar en el "todo" de la cuestión, resulta que en las altas instancias filosóficas del país se han dedicado a tirarse los trastos a la cabeza entre áreas, compitiendo por quien tenía más influencia en los políticos.

Así que no hace falta Wert que nos "suicide". Ya sabemos hacerlo solos, gracias.

Ahora me explico unas afirmaciones de Adela Cortina en esos Estados Generales de la filosofía española de mayo de 2012 que no supe cuando las oí por primera vez a cuento de qué venían.

No nos afecta tanto, pero también es para nota, el hecho del que se hace eco el autor del artículo sobre quién y cómo se procede en la actualidad a valorar de manera inapelable y científica la producción filosófica universitaria.

Lo más grave de todo lo que leo es la ausencia de un espacio común de discusión como existe en otros países y culturas entre filósofos, sociólogos, psicólogos, científicos españoles. Ni siquiera existe ese espacio entre las diferentes áreas de la filosofía, sino que cada cual mira con desprecio a los practicantes de las áreas que no son la suya. Parece que Muguerza quiso unificar, hizo un intento o llamada a entenderse que cayó en el vacío. De manera que la filosofía científica se une a la burocracia tecnocrática, y en los cálculos de la excelencia de los futuros ciudadanos españoles no contamos


El autor asegura que en las comunidades de habla inglesa, francesa, italiana y germana se ha mantenido ese espacio general de interlocución entre todo tipo de ciencias, un espacio sólo delimitado por el idioma en qué se habla. Espacio de interlocución que necesita institucionalización y visibilidad, congresos, revistas, debates, conceptos.

Nuestro concepto patrio que parece ser nos hemos propuesto escenificar también en filosofía es el de guerra civil.

Imagino que a estas alturas después del desprecio y ninguneo entre "áreas" debe ser difícil hacer las paces y construir un sólido frente común filosófico en español.
Si algo me ha enseñado la lectura del último libro que reseñé es que con individualidades filosóficas no se hace filosofía. Nos hacen falta comunidades filosóficas además de grandes cabezas. Y desde luego envainar las espadas.