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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.
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viernes, 5 de mayo de 2017

REPUBLICA EUROPEA

Dado que un año hablamos de utopías, aquí va una sobre la Europa de las regiones basada en valores humanistas y no economicistas.

miércoles, 15 de julio de 2015

Quinta en Lugar Ameno


¡Ah! ¡Nostalgia del Edén! Ese locus amoenus nunca existió. O, en las puertas del Paraíso de las Bestias hace guardia un arcángel temible, con una espada flamígera que ya quisieran para sí los de la guerra de las galaxias. Para impedir nuestro regreso ha sido allí colocado semejante monstruo espiritual sin sexo. Pero aquella jungla y aquella sabana, de paraíso no tenían nada. Aunque uno vivía y moría sin saber que vivía y -¡suerte!- sin saber que era un ser-para-la-muerte. Existencia pura, es decir, vida sin conciencia, o sea, nada de existencialismo, pura vida.

Ese lugar ameno no existió en ninguna parte, o sea, pervivirá para siempre en Utopía. Es la ventaja de no existir, como las Ideas platónicas o el amor ideal, es para siempre. La eternidad en la que habita el niño. A mí me mola su faceta como ámbito de Vida retirada, ese perderse en el campo, ese contemplar la pirueta del mosquitero en la charca, el piscinaje que sacia la sed del murciélago, el grito extravagante del chotacabras que extiende su sombra negra a ras del olivar a la caída de la tarde...

Y en seguida me vienen los versos de mi tocayo:

y vivir como un noble arruinado 
entre las ruinas de mi inteligencia 

Ese Gil de Biedma, "cónsul de Sodoma", a quien mi amigo el poeta Rafa Juárez idolatraba, y cuyos versos recitábamos de memoria en aquellas madrugadas sicodélicas, y a quien Manuel Sacristán -según cuenta Racionero en sus memorias, memorias que titula con un verso de Jaime Gil de Biedma- no dejó entrar en el PSUC... ¡por gay!, ¡ole ahí la tolerancia comunista!... En un viejo país ineficiente, / algo así como España entre dos guerras / civiles... poseer una casa y poca hacienda/ y memoria ninguna".

Para mí, hoy, que el famoso poema tiene poco de vida feliz (De vita beata), porque me resulta, más que póstumo, tanático, tan hermoso como desesperanzado: "no leer, no sufrir, no escribir, no pagar cuentas...". Lo siguiente es anhelar el silencio más absoluto, el de los cementerios, claro. 

Mejor la definición de otro poeta, Ángel González, quien describe el tópico del lugar ameno como lugar propicio para el amor, la amistad, el disfrute y el gozo.

También para el trabajo simple y elemental. Pienso en el 'ora et labora' franciscano o en el "cultivar el propio huerto" volteriano. En un corralito de gallinas ponedoras, en esa actividad -tan budista- de limpiar el estiércol de las bestias que te acompañan y a las que sacrificas con pena para alimentarte o alimentar a los tuyos. Un huerto -claro- no es un paraíso. Lo decía hace poco por Radio Nacional, muy despierta, Chantal Maillard (esa curiosa filósofa medio belga, medio andaluza, medio india, esteta y poeta): nuestra existencia vital se nutre de violencias... Una sensibilidad tan aguda para las consecuencias dolorosas de esta tragedia inevitable -como la sensibilidad hipertrofiada de mi admiradísima Virginia Woolf- está ella misma condenada al sufrimiento. Hay que aceptar los caminos imprevistos de los dioses. O rabiar sin cambiar nada.

Hay que conservar la esperanza de que no hay mal que por bien no venga. Un huerto, un corral, un establo, un olivar, no es un paraíso. Hay que defenderlo, a veces con violencia, de la voracidad de hexápodos (a veces parásitos de parásitos de parásitos), malas hierbas (algunas pirógenas), aves frutívoras (no he probado ni una cereza este año en La Esperilla, tal la prisa que se dan los malandrines en devorarlas...), ratas y conejos, moscas y lobos... Y es que el humán conquista la selva y la traduce en jardín o huerto con esfuerzo y sangre, mucho esfuerzo. Naturaleza madrastra.

Teócrito, Virgilio, Horacio, convirtieron el lugar ameno en un lugar común, retórico, para disfrute de la imaginación, fantasía que también viste al paisaje cuando el humán lo mira sin escrúpulos ni interés egoísta o depredador. Dalias y tomates. Rosas y berenjenas. Hierba buena y pimientos verdes. Laurel y zanahorias... (¿Sabéis que las zanahorias primitivas no tenían color naranja? Fue un invento holandés. Y ahora todas las que comemos son así. Por otra parte, la zanahoria silvestre es una umbelífera muy común en los arcenes de nuestros caminos)...

O sea, naturaleza y cultura. Cuerpo y espíritu. Utilidad y puro arte. Buscar el equilibrio es lo que importa. Zurear, quiero decir cortejar, a esa hija de las Musas y nieta de Memoria que es Armonía. Mi fe, mi pensar lo divino -dentro de los límites de la razón, siguiendo a Kant-, fe ilustrada, que no ilustre, sino más bien modesta y escéptica, ha tenido siempre mucho de panteísmo. Me siento más en contacto con el todo en mitad del bosque que en un templo, salvo, tal vez, si ese templo es una iglesia románica y está rodeada de bosque...

La amistad misma, sobre la que discutimos el día del picnic quintero en La Esperilla, Marcos y un servidor principalmente, tal vez sea un espontáneo y generoso sentimiento o tal vez sea una noble excelencia ganada con el hábito y el compromiso, o tal vez sea un poco las dos cosas, una al principio y otra al final, pero seguramente representa también ese equilibrio armónico entre lo público y lo privado, entre el teatro y el circo, de una parte, y el boudoir y el retrete, por otra. Nada de tentaciones escatológicas, por "retrete" me refiero a ese lugar al que se retiraba para gozar su soledad la Reina Católica. Y es que la soledad es buena, como otras drogas, en dosis prescritas, elegidas, limitadas. Igual que la compañía.

Acabaré este ensayito y crónica citando las primeras estrofas de esa oda magistral de Fray Luis que aprendí de memoria en mi adolescencia y que, algo inconscientemente, ha servido de inspiración y orientación decisoria, relativamente libre, en la faena de apropiación de circunstancias que ha sido mi vida:

VIDA RETIRADA 

¡Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal ruïdo, 
y sigue la escondida 
senda, por donde han ido 
los pocos sabios que en el mundo han sido; 

Que no le enturbia el pecho 
de los soberbios grandes el estado, 
ni del dorado techo 
se admira, fabricado 
del sabio Moro, en jaspe sustentado! 

No cura si la fama 
canta con voz su nombre pregonera, 
ni cura si encarama 
la lengua lisonjera 
lo que condena la verdad sincera.

Gracias a todos os sean concedidas por vuestra viva presencia. Oigo el eco de vuestras voces mejor que el zumbido de las avispas y las moscas. 

En La Esperilla y a la espera del hallazgo significativo y el encuentro mágico. Azar objetivo. 
Julio tórrido.

jueves, 1 de enero de 2015

El CAMINO DEL BOSQUE


EL RELATO de Ursula K. Leguin 


Impresionante discurso de Ursula K Leguin con ocasión del último premio literario que le concedieron en 2014. Un lamento por la mercantilización de la literatura. Una plegaria por los escritores "artistas". No es lo mismo escribir como modo de vida humano que escribir para aumentar la cuenta de resultados de una gran corporación editorial.

Ella lo ve desde lo alto de sus 85 años, y mirando hacia su estelar carrera de novelista de éxito. "Necesitamos escritores que nos recuerden la libertad, poetas, visionarios, REALISTAS de una realidad más amplia." Los libros no son sólo mercancías. La resistencia al capitalismo desmelenado que sólo ve cuentas de resultados empieza en nuestro arte. El arte de las palabras.

La recompensa del gran escritor no es el dinero, sino la libertad.

domingo, 28 de diciembre de 2014

FANTÁSTICAS CIUDADES POSIBLES


En el espacio social del pluralismo político abierto por Occidente, una gran imaginación se consiente soñar con una multitud abigarrada de utopías y distopías. Es lo que hizo Italo Calvino en La città invisibili, 1972.

El aventurero y mercader veneciano Marco Polo describe una serie interminable de ciudades fantásticas para entretener los ocios del emperador melancólico de los tártaros Kublai Kan, mientras miran el jardín o juegan al ajedrez.

Son ciudades como la nuestra, a veces. Así, en Anastasia, tu afán que da forma al deseo toma del deseo su forma. Crees que gozas de la ciudad y, sin embargo, sólo eres allí su esclavo. En otra ciudad, Zora, los hombres más sabios son quienes la conocen de memoria. Es una ciudad imposible de borrar de la mente, porque sus figuras se ordenan como las notas de una canción pegadiza.  Y sin embargo, obligada a permanecer inmóvil e igual a sí misma para ser recordada mejor, Zora languideció, se deshizo y desapareció, siendo olvidada por la Tierra.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Una utopía ambigua


Ursula K Leguin es una excelente escritora norteamericana. Hija de un eminente antropólogo, combina una especulación narrativa verosímil, una potente lírica humanista y mística, con una extraordinaria formación como filóloga. Ha traducido el Tao Te Ching de Lao Tse y una selección de poemas de Gabriela Mistral.

Pero su fama se la debe sobre todo a sus series narrativas fantásticas y de ciencia ficción, género este en el que ha ganado los premios más prestigiosos. la Wikipedia afirma que la escritora se considera feminista y taoísta, y en sus novelas aparecen a menudo ideas anarquistas.

Es madre de tres hijos y en 2003 fue considerada Gran Maestra por la SFWA, convirtiéndose en la primera mujer en ganar esta importante y cosmopolita distinción.

Algunas de sus novelas han sido consideradas obras maestras por la crítica, tal es el caso de La mano izquierda de la oscuridad (1969), donde plantea en profundidad el problema de la identidad sexual, El nombre del mundo es bosque (1972) cuyo ambiente estoy seguro ha influido en el de la célebre película Avatar. En sus grandes obras siempre plantea importantes dilemas éticos, culturales, sociológicos y antropológicos, por lo que tienen un innegable interés filosófico y científico.

En Los desposeídos: una utopía ambigua (1974), también considerada una de sus mejores obras, Úrsula aborda la problemática de conjugar el amor individual y el servicio desinteresado a la sociedad, entre otros temas, contrastando un mundo capitalista avanzado, con una utopía anarquista realizada...

Hace años escribí esta reseña, tras leer la obra, que ha servido para nuestra sesión de la Quinta, como un tercer punto de vista, entre -o más allá- del utopismo marxista de Marta Harnecker y del utopismo prometéico y empresarial de Ayn Rand. Lo cuelgo aquí, en nuestro depósito de ideas, dando también continuidad a nuestra discusión del año pasado sobre Utopía, esa señora de noble frente y mano ensangretada.

martes, 20 de mayo de 2014

Melancholia


Esteticismo crepuscular. En Melancholia (Cannes, 2011) todos los personajes están agotados. La novia no es la promesa de nuevas y renovadas vidas, sino el final de una ejecutiva “creativa” (o sea, una publicista que odia su trabajo), entre desesperada y depresiva. La alegría de su boda resulta postiza, mientras el mundo está amenazado por un planeta errante, cuyo nombre da título a la peli. El baile de la boda se convierte en una danza macabra. 

La película es hermosa, pero decadente. Y al final, resulta que la “lúcida” propuesta de la protagonista, “que sabe cosas”, es una “cueva mágica”, construida por unos cuantos palos, para engañar a un niño y esperar el fin del mundo allí, cogidos de la mano.

Gracias a la película del danés Lars von Trier, me he dado cuenta de lo bien que se lleva la  música del Tristán de Wagner con las inercias esteticistas del nihilismo contemporáneo y los ecos de Kubrick. Asusta el hecho de que resulten tan verosímiles estos personajes incapaces de amar y de dejarse amar. Recuerdan la banalidad del mal de Hannah Arendt.

El peor de los empresarios posibles, jefe de la protagonista, que contrata a un sobrino del que se burla y al que desprecia; una madre (Charlotte Rampling) que solo acude a la boda de su hija con el propósito, seguramente deliberado, de reventársela; un padre libertino (John Hurt) que huye cuando su hija más lo necesita y que se complace en la crueldad de molestar al camarero. Incluso la protagonista, Justine (Kirsten Dunst), melancólica y deprimida, es incapaz de tratar con amabilidad a su hermana, que se esfuerza en complacerla. Abandona al novio para tirarse al primero que se encuentra. Sólo un baño, desnuda, de melancólica luz, parece redimirla, estéticamente, claro, ante el espectáculo de su lunática y helada belleza. Cuando Claire (Charlotte Gainsbourg) le propone tomar un vino en la terraza ante la inminencia del fin del mundo, Justine le escupe que su propuesta le parece una “mierda”.



¿Podemos descansar de la hipnosis y el vértigo estéril de efectos especiales, velocidad y violencia, que propone el cine usamericano, con estas sugestiones nórdicas inspiradas en la depresiva imagen de una soledad irredimible y absoluta, en un universo cruel, en mitad de un mundo que se acaba, y por el que ni siquiera merece la pena llorar?… Ya Eco se percató de que entre el canto de cisne de los "apocalípticos" y la candidez de los "integrados" podemos hallar una cesura fértil. En ella, tal vez, se estén ya incubando, en el Oriente, los huevos de nuevas y fantásticas utopías, como jóvenes promesas para el futuro.

lunes, 19 de mayo de 2014

Tomás Moro & Twitter

Últimamente he usado la popular red social Twitter como cuaderno de notas. Al hilo de mi lectura de la Utopía de Tomás Moro, iba reduciendo lo que me parecía más relevante, y aplicable a nuestra actual situación, a esas píldoras que admite la red social y que no pueden tener más de 140 caracteres.

Hay quien opina que en las redes sociales no se escriben sino majaderías. Y quien piensa que ofrecen un nuevo cauce en cuyas anchas orillas, y con el tiempo, florecerán los artistas.

Evidentemente, donde hay comunicación humana hay entendimiento, arte, ingenio, malentendidos, crueldad, basura, verdad, engaño..., o sea, todo lo bizarro, raro, demencial y excelente que nos distingue como especie "elegida" o -digamos- como "divino experimento".

El caso es que he interactuado con un tuitero de segundo de bachillerato, Mike (Miguel Ángel Ruiz Medina). Se ha hecho mi seguidor por un tiempo, y yo el suyo. Gracias a eso me pongo al día de lo que interesa a los adolescentes hoy. Y Mike ha tenido que recolectar todos mis tuits relativos a Utopía para subir nota. El resultado es el siguiente, que retoco y reorganizo un poco...


domingo, 4 de mayo de 2014

¿QUE QUEDA DE LAS UTOPÍAS FILOSOFICAS?



Alain Badiou, filósofo, escritor y dramaturgo se explica en este vídeo sobre la utopía marxista, ¿qué queda hoy del comunismo tras las graves experiencias del siglo XX? y sobre la utopía platónica ¿es todavía válida la propuesta de la república gobernada por los filósofos?

Badiou ha escrito un volumen en colaboración con el más famoso filósofo esloveno a partir de un coloquio que tuvo lugar en Londres sobre el marxismo. También expone de forma amena algunos de los temas tradicionales de la filosofía: felicidad, sentido de la vida, el amor, tema platónico por excelencia, y la amenaza del hedonismo actual que pesa sobre él. El libro que le ha dedicado se titula "L'Eloge de l'amour".

Es autor de una República de Platón actualizada en la que como novedad aparecen mujeres entre los interlocutores de Sócrates y el propio Badiou. La filosofía como era antes de la aparición del "profesor alemán" de filosofía.

La libertad de opiniones que tan rápidamente circulan hoy en día, ¿cómo romper esa velocidad para distinguir la opinión que se apoya en razones? no puede ser la mayoría la que decida, a no ser que esa mayoría esté preparada para distinguir las opiniones razonables. En definitiva, todo el problema de la educación entonces y ahora, expandir la racionalidad en el alumnado.

Badiou democratiza a Platón, la educación que el filósofo griego quería para los guardianes, debería de ser la educación de toda la población, no sólo de una clase social escogida. 

viernes, 25 de abril de 2014

AULA DE CONVIVENCIA Y HETEROTOPÍAS

Escrito por Ana Azanza



Seguramente Foucault es una de las mentes más geniales y prolíficas del siglo XX. Así nos lo volvió a mostrar Gisela en su ponencia sobre "Aula de Convivencia y Heterotopías".


Se basó para ello en un escrito publicado en 1984 titulado "Des espaces autres" que se puede encontrar en el volumen traducido por Angel Gabilondo "Estética, Etica y Hermenéutica", Paidós 1999. La conferencia fue pronunciada por Foucault en el "Cercle d'études architecturales", ocasión digna de señalarse, pues como veremos se trata de una filosofía del espacio muy adecuada para el público al que iba dirigida.

1. HETEROTOPOLOGIA DE FOUCAULT


El mérito de Gisela estuvo en combinar este discurso tan particular de Foucault sobre las Heterotopías con la cuestión de un "dispositivo" de corrección en los centros educativos, el aula de convivencia. Osado trabajo el de tender puentes entre un texto foucaultiano tan sugerente filosóficamente hablando y un texto bastante más seco y prescriptivo como es el Decreto 19/2007 de la Junta de Andalucía en el que se disponen las medidas para una cultura de la Paz y la Mejora de la convivencia en los centros educativos.

martes, 15 de abril de 2014

UTOPÍA: LA CIUDAD DE LOS RITUALES



Excelente, el artículo de Gastón Souroujon[1], de la Universidad Nacional de Rosario, sobre la relevancia heurística del mito político, del rito y de la utopía, en la ciencia política, pues sólo teniendo en cuenta las aspiraciones ideales de los humanos, sus ilusiones, sueños y creencias, podemos comprender sus lealtades, la legitimidad de los gobiernos o el modo en que los ciudadanos piensan –imaginan o sueñan- su identidad civil.

¿Acaso no descubrió nuestro “despertador kantiano” -el simpático escocés David Hume- que "el yo" no es otra cosa que un efecto reflexivo de las pasiones en un escenario imaginario, a bundle of ideas?
La teoría política moderna, seducida por las matemáticas y la teoría de la acción racional, usa la estadística como retórica, y se olvida de los elementos afectivos e imaginarios que nutren el juego político. Lo estamos viendo en el “proyecto soberanista” de ciertos politicastros regionales... 

Eliminar el carácter emotivo de la política nos impide comprenderla, ¡y la batalla se juega sobre todo en lo imaginario y en lo emotivo! La luz de nuestras ideas no es fría como la de las luciérnagas, sino caliente como la de nuestras lámparas. El calor lo pone siempre la emoción, la gracia de una idea está en el entusiasmo con que la adoptamos. 

Tanto el liberalismo como el marxismo se equivocan al reducir la vida civil, sus conflictos o su dialéctica, a mecanismos de mercado o a medios de producción. Razón e interés no lo explican todo. La sexualidad tampoco, ni siquiera la voluntad de poder. No debemos menospreciar los elementos no racionales, precientíficos, míticos y utópicos, las "relaciones carismáticas", ni olvidar el importante protagonismo que éstas adquieren en el escenario político, ni reducir todo eso a lo privado.
 
Jacques Reattu. "El triunfo de la civilización"
1. El mito político

Para empezar, la separación entre mito y logos puede resultar útil escolásticamente, pero tanto en la realidad como en la práctica es insegura y borrosa. Y no sólo porque Platón reinventara el mito como instrumento educativo, explicación verosímil, o alegoría moral. Entre mito y logos no existe una relación de exclusión recíproca. Son dos fuentes interdependientes de acercamiento, de aprehensión de la realidad.

domingo, 16 de marzo de 2014

MERCADERES DE LUZ

Las utopías son, en cierto sentido, programas de acción. ¿De acción racional? Dudo que involucren sólo un deseo de racionalizar la realidad. Más bien apuntan a un proyecto de transformación social que satisfaga nuestro deseo de libertad, de justicia, de felicidad, o de todas estas cosas. 

También dudo de que una realidad social racionalizada satisficiera al ser humano. Como decía Diego de San Pedro -en su Cárcel de Amores- podremos cansarnos de vivir, pero nunca de desear. Es discutible que la esencia de nuestro comportamiento sea o  haya de ser racional; el corazón -y el resto de nuestras vísceras- tienen razones que la razón no puede comprender...

He terminado de leer La nueva Atlántida de Francis Bacon (1626). Dentro de la gran obra de este historiador, político y filósofo, su utopía, apretada e incompleta, no ocupa un lugar tan principal como en Tomás Moro. Algunos dicen que fue de lo último que escribió Bacon, en latín, terminándola hacia 1624, aunque se publicó póstumamente (1). Sin embargo, no me extraña que Bacon haya sido considerado por ella como un profeta de la revolución industrial, y como precursor de lo que podríamos llamar "humanismo tecnológico". 

(El ciberfeminismo de Donna Haraway sería y no sería un corolario de aquel programa, pues la utopía de la usamericana es tecnológica, pero no es humanista, y mucho menos "cristiana". Como Zizek, la Haraway se inclina netamente hacia el izquierdismo "apocalíptico",  aun bestial o "monstruoso". Por su parte, Bacon tiene una visión optimista de la Historia, moderna y no postmoderna.)

En cierto sentido, como dice una profesora de la UNED, La nueva Atlántida es una especie de carta de los Reyes Magos. En unas cuantas páginas, Bacon enumera inventos que mejorarán la vida del hombre: sistemas de refrigeración, panaceas médicas, ecualizadores de sonido, máquinas voladoras, submarinos, telecomunicaciones, audífonos, bioingeniería, realidades virtuales, fuegos inestingibles, modelización de sistemas. 

Ejemplos:
"En los mismos huertos y jardines conseguimos por medios artificiales que los árboles y las flores florezcan antes o después de su estación correspondiente, y que den fruto con más rapidez que lo harían siguiendo su evolución normal. Logramos también que adquieran el tamaño mayor que el natural, y que su fruto sea mayor y más dulce, y de un gusto, olor, color y forma distintos a los que poseen por naturaleza. Muchos de ellos pueden emplearse como medicinales".
"Contamos también con medios para conducir los sonidos por tubos y conductos, a través de extrañas líneas, a grandes distancias".
"Tenemos barcos y barcas para navegar bajo las aguas del mar". 
"Tenemos también casas de ilusiones de los sentidos, donde hacemos juegos de prestidigitación, falsas apariciones, impostoras, ilusiones y falacias". 
Muchos de los sueños de La Nueva Atlántida se han realizado. No obstante, las utopías se proponen como modelos de sociedades pacificadas, como si sus creadores pensasen que sin contradicciones, sin conflictos, se acabarán los cambios. ¿No depende la dialéctica histórica del conflicto, de la "insolidaria solidaridad" a la que refería contradictoriamente Kant? ¿Qué papel juegan la envidia y la emulación en el esfuerzo privado? E indudablemente, el espíritu de empresa, el "emprendimiento" -como se llama ahora en léxico políticamente correcto, es la base del crecimiento y del bienestar de las naciones. Sin acumulación, no hay distribución que valga y sólo se puede repartir miseria.

La utopía de Bacon es una sociedad lejana, escondida en los mares del Sur, autárquica y tecnocrática. La Bensalem de Bacon se halla "más allá del Viejo y del Nuevo Mundo". En ese estado se prohíbe la entrada de extranjeros para preservar las buenas costumbres, y por temor a las novedades. Pero, eso sí, sus ciudadanos muestran el mayor humanitarismo hacia los inmigrantes afligidos por la desgracia. A los extranjeros que llegan náufragos a sus costas los curan, los tienen en cuarentena y, en algunos casos y tras comprobar su adaptación al nuevo régimen, les dejan permanecer en su "nueva Atlántida" o les proveen de fondos para que se vayan contentos.

El protagonista de la historia ofrece regalos a sus benefactores neoatlantes. Éstos se ríen y no los aceptan. Los funcionarios, magistrados y políticos de Bensalem, al contrario que muchos de los nuestros, no tienen la costumbre de "cobrar dos veces". No hay lugar en Bensalem para la prevaricación o el cohecho, tan comunes hoy en nuestra Piel de Toro. Sus funcionarios son tan humanitarios, como incorruptibles.

La principal institución de Bensalem es La Casa de Salomón, "la fundación más noble que jamás se hizo sobre la Tierra, y el faro de este reino". Un directorio de expertos por encima del Estado. Está dedicado al estudio de las obras y de las criaturas de Dios. 

Conviene recordar que La Casa de Salomón de La nueva Atlántida inspiró la fundación y estructura de la Royal Society británica que acabaría por dominar, con mano de hierra, sir Isaac Newton. Ella tiene el verdadero poder y es una institución bien jerarquizada de sabios, que se reserva el derecho de censura:
"Celebramos consultas para acordar cuáles son las invenciones y experiencias descubiertas que se han de dar a conocer, y cuáles no; se toma a todos juramento de guardar secreto respecto a las que consideramos que así conviene que se haga, y a veces unas las revelamos al Estado y otras no"
Bacon fue abogado además de filósofo, y su mirada a la ciencia posee ambos sesgos: el énfasis en la estructura legal (fundada en el iusnaturalismo) y la visión de conjunto, interdisciplinar. También conviene recordar la condición de masón (rosacruz) de Bacon, así como su formación calvinista, que explica la importancia que da a la familia patriarcal, la fertilidad, la fidelidad y la castidad, pues el sexo sólo se tolera dentro del matrimonio. 

Lo que más me ha emocionado o sorprendido gratamente de La nueva Atlántida es su concepción del comercio. Los neoatlantes, "mercaderes de la luz", no comercian con joyas, oro, especias o sedas, sino con la primera creación de Dios, que fue la luz: "deseamos tener luz, por así decirlo, de los descubrimientos realizados en todos los lugares del mundo". Así que, cada doce años, mandan emisarios secretos a todo el mundo para enterarse de los avances técnicos y científicos del resto de las naciones. Se trata de una verdadera Sociedad de la Información.

Es conocida la sentencia del Novum Organum: "No se triunfa de la naturaleza sino obedeciéndola". Se ha insistido demasiado en el sentido colonialista y dominador (la "epistemología de cazador", que dice Panikkar) de este aforismo. Injustamente. Bacon insiste más en lo que en el Novum Organum enuncia como condición del hombre: la de "servidor e intérprete de la naturaleza". Se trata sobre todo de casar oficios útiles con entendimiento teórico. 
"Ni la mano sola ni el espíritu abandonado a sí mismo tienen gran potencia". 
Y es que "la sutilidad de la naturaleza sobrepuja de mil maneras a la sutilidad de nuestros razonamientos". Bacon opone la consideración prejuiciada de la naturaleza en función de principios que la dialéctica (lógica) de la época alcanza muy apresuradamente, frente a una interpretación de la naturaleza que, al contrario del silogismo aristotélico, no liga las razones del espíritu, sino que liga las cosas naturales... Y, naturalmente, se inclina por esta última. Una vía que "de la experiencia y de los hechos deduce las leyes, elevándose progresivamente y sin sacudidas hasta los principios más generales que alcanza en último término" (Novum Organum, I, 19). De este modo, Bacon desmarca la verdadera Interpretación de la naturaleza, de un entendimiento temerario que opera con prenociones (idola).

La Nueva Atlántida es bastante avanzada en cuanto a la igualdad entre los sexos: los individuos se organizan "por orden de edades, sea cualquiera el sexo que tengan". Las mujeres tienen acceso a la educación, el ejército, la ciencia y el funcionariado. 


En Bensalem cobran importancia los actos litúrgicos y las fiestas tanto religiosas como civiles. Hay tolerancia religiosa. De hecho, el protagonista entabla amistad con un comerciante judío, Joabin, quien conserva su religión aunque valora la figura de Jesucristo. 

El Espíritu de Castidad de Bensalem está representado por un bellísimo querubín. Aquí no existen burdeles ni cortesanas ni nada que se le parezca. Y sus habitantes se maravillan de que existan tales cosas en Europa, pues la prostitución permite satisfacer la concupiscencia natural sin atarla al yugo del matrimonio, y así muchos que se casan (en Europa) lo hacen tarde y ya pasado el vigor y fuerza de los años mozos. Y cuando se casan el matrimonio es para ellos un mero negocio con el que se busca un enlace ventajoso, dinero o reputación, yéndose a él con un vago deseo de reproducción "y no con la recta intención de una unión entre marido y mujer, que es para lo que fue instituido":
"Los placeres de las aventuras con meretrices (en las que el pecado se convierte en arte) hacen que el matrimonio sea algo triste, parecido a una especie de contribución o de impuesto".
En lo moral, Bacon considera que, después de la religión, el respeto a sí mismo es el freno principal de todos los vicios.

Un gran filósofo, y un visionario.

Notas

Y la edición latina de la obra, así como una versión castellana aceptable. 

(1) En la edición que manejo de Novum Organum (Sarpe, 1984, trad. de Cristóbal Litrán), se afirma que La Nueva Atlántida fue escrita por Bacon en 1910, poco después de su De sapientia veterum, una interpretación de los mitos de la antigüedad que obtiene gran éxito. 

sábado, 1 de marzo de 2014

DISTANCIA QUE NOS SEPARA DEL SIGLO DE LAS LUCES



Escrito por Ana Azanza

Acercándonos al tema de la Ilustración en segundo de bachiller y por enganchar con nuestro tema de la utopía he visto este vídeo que me ha ayudado a situar el texto de "¿Qué es la Ilustración?" en la actualidad.
Etienne Klein es físico, doctor en filosofía, profesor en una prestigiosa escuela de ingenieros parisina. Reúne en su persona una serie de cualidades habitualmente dispersas y separadas: conoce bastante bien la tradición filosófica y conoce igual de bien los debates científicos actuales en los que él mismo se ve envuelto. Sobre todo porque forma parte de una de esas comisiones de expertos creadas por el gobierno francés a las que se consulta a la hora de tomar decisiones de inversión o de investigación nacionales en determinados asuntos.

martes, 28 de enero de 2014

IDEOLOGÍA Y MENTALIDAD UTÓPICA

Mentalidad utópica. Utopía e ideología. Utopías relativas y absolutas


No nos debe extrañar que el pensamiento utópico y la mentalidad utópica hayan tenido tanta importancia en la historia de la humanidad, el hombre se ha ocupado con harta frecuencia de los objetos que trascienden su existencia, y las formas reales y concretas de la vida social se han edificado sobre la base de estados de espíritu “ideológicos”, incongruentes con la realidad.

Piénsese en la deformación impuesta al busto y cintura de las mujeres en la época de los corsés. Lo que pensamos que debemos ser influye en lo que somos, nuestra concepción de la belleza, de la justicia o de la verdad, transfiguran lo que somos. Lo que pensamos, aunque no pase, pesa mucho en nuestras vidas, a veces más de lo que realmente sucede. El mundo no es sólo lo que acontece, más lo que decimos científicamente que sucede, como pretendieron los neopositivistas; nuestro mundo está siempre bien poblado de mitos, ilusiones, esperanzas, desafíos, proyectos, planes, sueños…

domingo, 1 de diciembre de 2013

LECCIONES DE DIALÉCTICA

Escrito por Ana Azanza

Este año hablamos de utopía.

En la última sesión del Mochuelo alguien se quejó de que en nuestras conversaciones se abren diversos hilos que no tienen continuidad. Dejamos que las ideas floten sobre nuestras cabezas de manera caprichosa llevándonos a nada. Me gusta concretar y traigo un hilo sobre utopía y dialéctica que viene al caso. Traigo estas consideraciones puesto que la utopía que más éxito ha tenido y más ha iluminado políticamente el mundo ha sido la utopía marxista. Si nombramos la utopía, algunos pensarán en Platón, otros en Tomás Moro y muchos en la utopía marxista.

 He hallado una crítica a la utopía hegeliano-marxista realizada por Sloterdijk en "Crítica de la razón cínica" que no quiero dejar olvidada. Sloterdijk habla de la fantasía del vencedor.  Tanto Hegel como Marx cayeron en esa falacia con su pensamiento dialéctico: tesis, antitesis, síntesis. El sí, el no, la síntesis en qué confluyen los dos primeros términos y que acaba con el conflicto.