Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.
“El desencanto del mundo da forma a la religión nihilista de
nuestra época…No ignoro las fosas comunes soviéticas, los radiantes paraísos de
mañana origen de los infiernos de hoy. Sé de las pirámides de cráneos
acumulados por el régimen de los jemeres rojos…
Me propongo llegar a un pensamiento de izquierda muy distinto
al que han sostenido todos los que tuvieron como leitmotiv el fin de la
propiedad privada. Desde la formulación de Babeuf en la Revolución Francesa
del “Sistema político de los iguales” hasta el desmoronamiento del muro de
Berlín, una parte de la historia en nombre de la izquierda fue una combinación
de tragedia, negatividad, sangre y dictadura. La lección de este siglo sombrío
para la izquierda que no se contenta con el mundo tal como es, reside en evitar
usar la propiedad privada en chivo expiatorio.”
"El sueño de Eichmann" es una breve pieza teatral escrita por
Onfray y publicada en 2008. Va precedida de una introducción del propio autor:
“Un kantiano entre los nazis”. En suma, Onfray defiende a Eichmann el célebre
nazi juzgado en Jerusalén y condenado a muerte frente a Hannah Arendt. La
filósofa acusó a
Onfray ha dicho de este libro que es su primer libro de
filosofía. Aunque si Cosmos no hace
el número 100 de todos los que ha escrito, anda cerca. En cierta medida Cosmos es un canto a la naturaleza, es
una meditación sobre numerosas realidades que están ahí fuera, animales,
plantas, estrellas que no se preocupan nada de la existencia de nuestra
especie. Estaban antes y seguirán después, así es la naturaleza vista en su
conjunto y de esta forma medio nietzscheana, medio espinosista que conforma el
estilo de Onfray.
De todas las historias curiosas, de todas las batallas
naturales entre especies, de todas las “luchas por la supervivencia” que trae Cosmos me he fijado en la del vegetal
conocido como Cipo matador, una planta de la familia de la higuera, que dicen
sirvió de inspiración para la filosofía de Nietzsche.
“Todas las especies, todos estos individuos, tan
estrechamente superpuestos y entrelazados, se molestan, se dañan
recíprocamente. Su aparente tranquilidad es engañosa, en realidad sostienen una
lucha continua, implacable unos contra otros: La lucha por quien se elevara más
rápidamente y más alto hacia el aire y la luz, ramas, follaje y tallos, sin
piedad por el vecino. Vemos plantas que se adhieren a otras con sus garras y las
explotan, uno está tentado a decir sin pudor, en beneficio de su propia
prosperidad. El principio que enseñan estas soledades salvajes, ciertamente no
es en modo alguno respetar la vida del prójimo tratando de vivir la propia, y
para ello tenemos como testigo a ese árbol parásito, muy común en las selvas
tropicales que se llama Cipo matador, vale decir, “liana asesina”. Pertenece a
la familia de las higueras. Como la parte inferior de su tallo no tiene la
fuerza suficiente para soportar el peso de laparte superior, el Cipo se estira
buscando apoyo en un árbol de otra especie. En esto no difiere de otras plantas
trepadoras, pero el procedimiento que emplea tiene algo particularmente cruel y
penoso de ver.
El cipo se lanza contra el árbol al que quiere adherirse y
la madera de su tallo se pega, extendiéndose como pasta de modelar, contra uno
de los lados del tronco que le sirve de apoyo. En seguida nacen a derecha e
izquierda dos ramas, o mejor dicho, dos brazos que se alargan rápidamente:
parecerían dos vertientes de sabia que corren y se endurecen a medida que
avanzan. Esos brazos que estrechan el tronco de la víctima se juntan en el lado
opuesto y se unen.
Brotan desde abajo hacia arriba a intervalos más o menos
regulares, de modo tal que el desdichado árbol se encuentra amarrado por una
cantidad de de eslabones inflexibles. Esos anillos se ensanchan y se
multiplican a medida que el pérfido estrangulador crece y son los que van a sostener en el aire su corona
de follaje mezclada con la del paciente roble al que ahoga, este último cuyo
curso de savia se ha detenido languidece poco a poco y muere.
Uno contempla entonces el extraño espectáculo de ese
parásito egoísta que estrecha aún en sus brazos el tronco inanimado y
descompuesto que ha sacrificado a su propio crecimiento. Ha logrado su
objetivo; está cubierto de flores y frutos, se ha reproducido y ha diseminado
su especie; morirá junto con el tronco podrido que ha matado, va caer junto con
el soporte que se oculta bajo su abrazo…
De la necesidad de ganarse la vida, de buscar intrépidamente
las condiciones favorables para su prosperidad, resulta la tendencia de la
mayoría de los vegetales de las selvas tropicales a modificar su naturaleza, a
alargarse y flexibilizar sus tallos, a adquirir portes y actitudes especiales,
a volverse trepadoras….La facultad de trepar proviene de un hábito adoptado, es
un carácter adquirido que proviene de la fuerza de las cosas y que se ha vuelto
común en especies que pertenecen a una multitud de familias distintas que, en
general, no trepan. Las leguminosas, las gutíferas, las begoniáceas, las
urtica´ceas han contribuido a aumentar el número de esas especies. Hasta existe
una palma trepadora que los indios llaman Jacítara
que se va transformando en un tallo delgado, flexible, retorcido que se enrolla
como un cable alrededor de grandes árboles, pasa de uno a otro y alcanza una
longitud increíble, varios cientos de metros. Las hojas pinnadas en lugar de
reunirse en corona como las demás palmeras, salen del estípite a grandes intervalos
y llevan en su extremos largas espinas curvas. Con esas espinas, verdaderas
garras, se cuelgan del tronco de los árboles para trepar por ellos.
Tomado de "La escultura de sí. Por una moral estética" de M. Onfray, 2014, edición española.
"Venecia: canto profano con el que Dionisio puede bailar y tomar la forma de Zaratustra.
EN la ciudad de Monteverdi, Nietzsche y Gast (el amigo del filósofo, un músico al que debemos una ópera cuyo título es "Los leones de Venecia") ponen a punto el manuscrito "Aurora", libro genovés en su factura pero que durante mucho tiempo se tituló "Ombra di Venezia". Más tarde piensan juntos un libro sobre Frédéric Chopin.
Nietzsche lee a Georges Sand, Gast estudia las partituras y ambos tocan las piezas en el piano. Me gusta imaginar, bajo los dedos del filósofo el "Estudio Op. 10 n. 12 en do menor", un allegro con fuoo, la expresión musical del genio nietzscheano, de su cualidad y su destino-. Brio, potencia, fuerza y desesperación: esta obra del opus 10 es una tempestad que prefigura el final de los viajes de Nietzsche.
La mano izquierda expresa el eterno retorno de lo trágico, el carácter implacable del negro fondo sobre el que se inscriben nuestros hechos y nuestros gestos: es una trama nocturna; la mano derecha es voluntariosa: muestra, en acto, las tentativas para arrancarse al aturdimiento, los ensayos por escapar al propio destino. La línea se quiebra por una rutpura del ritmo, resplandores de esperanza y un poco de paz. Amenazas, todavía en el registro grave, antes de la caída que hace pensar en las frustraciones de la falta de conclusión. Dionisio triunfa absolutamente sobre Apolo, de manera total, hasta en las consecuencias más dramáticas. Ya tiene cita con la locura: el filósofo camina hacia la sinrazón -el estudio de Chopin muestra lo que queda por reocrrer y que abismo se abre al final del camino- Nietzsche no sabe que está escuchando la prefiguración de su propio desmoronamiento...."
Onfray, filósofo de izquierdas, que prefiere una idea justa de
derechas que una falsa de izquierdas, está pensándose presentarse a las
Elecciones Presidenciales de 2017.
Lo dice en esta entrevista patrocinada por un periódico
de “derechas”: Le Figaro. Cuenta cómo se lo han ofrecido desde el equipo de Jean
Luc Melenchon, presidente de Front de Gauche, con raíces jiennenses.
Su primera reacción ante los emisarios fue negativa:
Empecé este vídeo con muchas esperanzas. Un encuentro en
Jerusalén entre el filósofo ateo Michel Onfray, Ilan Greilsamer, politólogo y especialista del hecho religioso en Israel y el jesuita
Luc Pareydt, profesor de teología y consejero para asunto religiosos del consulado francés en Jersualén. El tema de las religiones y la paz. ¿Cómo contribuyen o pueden
hacerlo filosofía y religiones cada una por su lado y todas juntas a la
convivencia pacífica?
Todavía con los efectos de la "parresiástica" actividad de ayer, he ido a por el libro de Onfray que olvidé llevar a la sesión del Mochuelo pensativo. Sólo el índice del "Antimanual de filosofía" muestra el carácter "escandaloso", "provocador" de su autor. No hace falta siquiera leer el contenido para ver a qué me refiero. Lo pongo aquí para no gastar más papel, a disposición, para meditación y quizá estímulo para conocer mejor a este pensador de la rama "cínica decente" de la filosofía. Cínico en el sentido antiguo por supuesto, no en el sentido corriente actual. Es Sloterdijk el que en la "Crítica de la Razón cínica" distingue entre Zynismus y Kynismus si no me confundo. El Zinysmus es el que yo traduzco por "cínico decente" frente al sentido popular de persona sin principios.
Pepe Fuentes envía esta reflexión que viene pintiparada:
“Si un doctor , un abogado o un dentista tuviera a 30 o más
personas en su oficina todas con diferentes necesidades y algunas que no
quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista sin ayuda tuviera que
tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses entonces podría
tener una idea de lo que es el trabajo docente en el aula.”
Kathy A. Maygery,
“Chocolate caliente para el alma de los maestros.”
Este programa sobre la violencia escolar me parece de sumo
interés, puesto que Onfray antes de filósofo de éxito ha sido 20 años profesor
en un instituto y sabe de qué habla. No es un filósofo en su nube que ignore la situación en los
institutos. Habla muy claro de los "elementos" que necesitarían una atención
educativa pero fuera del aula, puesto que si se les atiende a ellos se comete una
injusticia con la “inmensa mayoría” de alumnos a los que no se puede dar clase.
Menciona la “superformación” universitaria que tenemos
muchos de los que estamos en la enseñanza secundaria, no se nos preparó para
ser educadores sociales ni terapeutas. Respecto a las posibles soluciones,
parte de la premisa de que es preciso mirar hacia el futuro, no se puede volver
al pasado, a tiempos mejores.
En el caso de España se cumple a la letra lo que escribió
Hannah Arendt sobre la mayor facilidad entre comillas para educar de los
regímenes autoritarios, dado que el principio de autoridad impregna la sociedad
y dicho principio es indispensable en la escuela. Hay que inventar formas de respeto
y educación sin necesidad de los antiguos castigos. Nuevos valores, que frente
a lo que equivocadamente solemos pensar, son históricos, y sin embargo “absolutos”.
Absolutos en el sentido de que sin ellos no hay sociedad que se tenga en pie ni
pueda educar a sus vástagos.
Valores que se plasman en detalles cotidianos como el
tratamiento de “usted”. No significa que los alumnos no tengan confianza con el
profesor, confianza y respeto a la vez. Un “mix” difícil pero no imposible, que
no quiere decir “que se tomen confianzas”. Tiene que haber distancia inevitable
por el papel de cada cual, pero al mismo tiempo una escucha mutua, si el profesor
hace el esfuerzo de entender al alumno, el alumno también ha de cumplir su
parte. Como dice Onfray, la enseñanza del “otro” es esencial.
Me alegro de no estar en la piel de los profesores acosados
a los que se hace referencia en este programa. Afortunamente en el lugar en el
que trabajo, empezando por los padres, hay un mínimo de respeto y una educación
hacia el profesor.
Onfray dice que hay enseñar valores morales, tan sencillo
como hacer ver a los alumnos que no están solos en el mundo. Hay prójimos.
Una gran contradicción de nuestra sociedad es mostrar en la tele a los
futbolistas millonarios como grandes triunfadores, y a la vez intentar que los
adolescentes estudien para llegar al paro tras cuatro o cinco años de
universidad. La escuela no puede escapar a esas influencias.
El título de su último libro "Rendre la raison populaire" muestra cuáles son los objetivos de la infatigable actividad filosófica y educadora de Onfray.