Contenidos

Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

sábado, 16 de noviembre de 2019

ENTREVISTA A HABERMAS


¿Cómo se separó el conocimiento de la fe? ¿Qué significa el pensamiento secular? ¿Y cómo puede el uso de la razón proporcionar orientación en un mundo cada vez más complejo? En esta entrevista con Henning Klingen, Jürgen Habermas esboza las cuestiones fundamentales de su nuevo libro "Una historia más de la filosofía ".

Henning Klingen 14.11.2019

Sr. Habermas, presenta ud su nuevo libro "Una historia más de la filosofía", magistral recorrido sobre el surgimiento del pensamiento europeo postmetafísico. Una obra gigante: dos volúmenes de alrededor de 1700 páginas. . . .


Y como autor hubiera preferido escuchar de los lectores qué pueden hacer con semejante viaje a través de la historia de la filosofía occidental, en ese sentido quizás me precipité al aceptar esta entrevista. 

No obstante no le extrañara que le pregunte cómo lector cuál fue el impulso que le llevó en la novena década de su vida a ocuparse del desarrollo del pensamiento postmetafísico.

La ciencia multiplica nuestro conocimiento del mundo con una aceleración sin precedentes. En el corto lapso del siglo XX, hemos visto avances en microfísica, biogenética y neurociencia, y casi al mismo tiempo las disruptivas consecuencias tecnológicas de estos hallazgos. No solo aprendemos más y más sobre la naturaleza que nos rodea, sino también sobre la naturaleza que somos nosotros mismos. La biotecnología puede de los componentes básicos de la vida y no solo con fines terapéuticos;  las operaciones de la mente, que hasta ahora habían sido accesibles solo mediante la reflexión, es decir, en cierta medida a través de la mente misma, se objetivan como hardware.
 
Vivimos en el siglo de la ciencias de la naturaleza, de la técnica. . .

Y a la luz de los éxitos revolucionarios de estas disciplinas, las humanidades y las ciencias sociales se sienten algo "descolgadas". En primer lugar, la filosofía debe preguntarse si debería ser absorbida por las ciencias naturales objetivantes y no insistir obstinadamente en seguir existiendo. Por ejemplo, la "filosofía de la mente" ha comenzado una fructífera colaboración con las ciencias cognitivas. Pero la filosofía no debe olvidar que su tarea real no es contribuir directamente a la mejora de nuestro conocimiento del mundo, sino que debe reflexionar sobre lo que significan para nosotros dichos avances en el conocimiento.
 
¿Qué significa eso en términos concretos?

Mi narrativa recuerda que la filosofía puede hacer una contribución racional para aclarar nuestro mundo y autocomprensión. La filosofía es una forma de pensar científica, pero trata de dilucidar cómo podemos entendernos hoy como seres humanos, como personas e individuos, como contemporáneos. Es bien mirado una orientación teórica, no la relación entre la filosofía y el público.

Image

Con otras palabras, ¿el desafío que ha dado lugar al libro procede del debate interno en el campo de la filosofía?

Se trata más bien de una controversia de fondo sobre el alcance de la razón humana. ¿Nuestro conocimiento falible se ha de limitar a “cuál es el caso”? No, podemos hablar de muchas otras cosas, de conflictos morales y legales, de obras de arte y experiencias estéticas, incluso de las orientaciones de valor plasmadas en formas de vida o planes de vida individuales. La variedad de razones que importan obviamente está más allá del alcance del conocimiento empírico y teórico. Pero si este tipo de argumentos también "cuentan", entonces está en juego el poder convincente de una razón práctica, que no se deja asimilar a una razón teórica usada simplemente  para fines prácticos. Y entonces podemos esperar que se den procesos de aprendizaje que no se reflejen en un aumento de las fuerzas productivas, sino que se encarnen en instituciones de libertad y justicia. Las circunstancias históricas suponen un desafío y nos obligan a procesos de aprendizaje normativo a menudo dolorosos. Al hacerlo, si todo va bien, aprendemos a incluir a otros humanos desfavorecidos en nuestras formas de vida, o a reconocer a los extranjeros discriminados como iguales en una forma de vida común expandida.

¿Entonces lo que más le interesa es mantener la apertura de la filosofía a “más de lo que es el caso” sin emprender el camino de la metafísica tradicional?

Cuando hablamos de "metafísica" desde un punto de vista histórico, nos referimos a visiones del mundo en las que el concepto de ser está entrelazado con los conceptos de lo ejemplar, lo bello, lo bueno y lo justo. De esta manera, la constitución del mundo o la historia mundial se adapta a la posición que los humanos tenemos en él. El mundo está diseñado como si fuera una casa habitable. No solo las enseñanzas religiosas sino también las metafísicas proclaman un telos significativo y contienen la promesa de "salvar" la justicia. Por otro lado, el pensamiento posmetafísico distingue cuidadosamente el ser del deber ser, lo bello de lo bueno, y éste de lo justo. La metafísica pudo responder a las grandes preguntas sobre lo que podemos saber, lo que debemos hacer, lo que podemos esperar y lo que realmente es el ser humano, de una sola fuente. Pero desde que fueran formuladas en el siglo XVII, estas cosmovisiones metafísicas han ido decayendo por buenas razones. Las sociedades modernas deben, por así decirlo, producir todas las orientaciones normativas a partir de sus propios recursos. Mi libro examinará si, incluso en estas condiciones de pensamiento postmetafísico, podemos seguir aferrados a esas preguntas fundamentales que Kant formuló en su momento.
 Resultado de imagen de habermas"



Rescata ud  las preguntas kantianas "¿Qué puedo saber?", "¿Qué debo hacer?", "¿Qué me está permitido esperar?" y "¿Qué es el hombre?". A este respecto ¿cómo formula ud su alegato?

Con respecto a la pregunta "¿Qué debo hacer?", abogo por confiar en una razón práctica más que solo en decisiones inteligentes basadas en las propias preferencias, valores o sentimientos. A partir de la comprensión de las estructuras vulnerables de que norman nuestra convivencia, podemos obtener buenas razones para seguir la idea kantiana de la justicia y orientaciones normativas de acción vinculantes en general.

Su preocupación estriba en mostrar cómo el pensamiento posmetafísico emerge históricamente y se libera de los intentos de abrazo religioso. Un hito fue la filosofía de Kant. Con él a un lado y David Hume al otro, ve la filosofía en una encrucijada. ¿Cuál fue la decisión ante la que se halló la filosofía?

Desde los tiempos del imperio romano de Occidente el discurso sobre la fe y la razón fue crucial para la constelación occidental del espíritu. Observo cómo la filosofía, en el crisol de la "razón natural", adquirió ciertos motivos, experiencias y sensibilidades de las tradiciones religiosas. Mediante un constante trabajo de traducción, extrajo de sus contextos religiosos conceptos básicos importantes como "persona" e "individuo", "libre albedrío" y "autonomía" o el "deber" de las normas obligatorias. Por su parte Hume diseccionó, deconstruyó y devaluó esta herencia a través de un detallado análisis conceptual. Kant pretendió reconstruir este núcleo ético de la religión y la ley natural basada en ella dentro de los límites de la razón pura.

Ha sido ud un intelectual con voz pública muy preocupado por la "modernidad que descarrila". También se refleja en su nuevo libro. ¿Cómo se combina esta preocupación con sus esfuerzos para reconstruir una razón que busca hacer justicia al patrimonio de las tradiciones religiosas?

Es evidente en las sensibilidades con las que Hegel desarrolla el concepto dialéctico de "moralidad". Distingue entre la individualidad de las personas individuales, la generalidad abstracta de las normas morales y legales de su relación social, y las características históricas particulares de las formas concretas de vida, en las que el individuo y lo general deben combinarse con las necesidades funcionales de una sociedad capitalista. Si damos a Hegel una interpretación democrática, la integración social solo puede tener éxito en la medida en que moldeemos la sociedad políticamente de modo que se logre una relación equilibrada entre las obligaciones sociales distribuidas de manera justa y el desarrollo individual.

¿Dónde queda aquí la herencia religiosa?

En dicho concepto de integración social, se puede reconocer el eco distante de las experiencias comunicativas de una comunidad de culto. En ella la relación vertical del creyente individual con Dios está interconectada con la red de horizontales relaciones comunitarias de cada uno con todos los demás miembros de una iglesia local, que en sí misma es solo parte de una iglesia universal. El pecador preocupado por su salvación tiene experiencias en las relaciones comunicativas con Dios y la comunidad en actitud de una segunda persona, que eran completamente ajenas a los filósofos griegos en la percepción del cosmos no solo en contenido, sino también en su modo performativo, pero que a través de Agustín encontraron camino de la filosofía.

Señala que la experiencia religiosa es una "estaca plantada en la carne de la modernidad", al menos siempre que se refiera a una práctica religiosa viva, porque deja abierta a la razón secular la cuestión de si hay contenidos semánticos insatisfechos,  traducciones  todavía a la espera….
 
Me ha inspirado la famosa formulación de Adorno de que todos los contenidos teológicos deben "emigrar a lo profano", y he seguido dichos procesos de traducción en la historia de la filosofía. Es incierto si esta traducción puede continuarse en la actualidad. Pero ante un nuevo tipo de problema ético, como puede ser el fin de la naturalidad del organismo humano y la interferencia incontrolada en el genoma humano, no está fuera de discusión intentarlo. Por buenas razones, el pensamiento postmetafísico ya no puede referirse a un poder trascendental, pero el impulso trivial de no aceptar lo difícilmente tolerable en el mundo nos obliga a imponernos mutuamente un juicio autónomo y una acción que trasciende al mundo en su conjunto desde dentro.

Henning Klingen es teólogo y publicista y vive en Viena. Trabaja como redactor de la Agencia católica de información  Kathpress. Su ensayo de 2008 publicado en Lit-Verlag  «Opinión pública en peligro de extinción» examina la relación entre la teología política y los medios. La entrevista se basa en una conversación del autor con  Jürgen Habermas a finales de octubre.

No hay comentarios: