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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

miércoles, 28 de junio de 2017

EL HELENISMO DE GARCÍA MORENTE

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Zubiri, Ortega y Manuel Gª Morente
 Humanismo radical

A Manuel García Morente, ell filósofo de Arjonilla (Jaén) se le ha tildado de afrancesado, por su formación racionalista y laica, y de espíritu germánico por su indudable filiación al neokantismo marburgués durante su madurez filosófica, pero Rafael Gambra, que le conoció como alumno suyo en la universidad después de la guerra, afirma que uno y otro carácter respondían a una adhesión más profunda de su personalidad intelectual: el humanismo helenista.

La sencillez estructural del cartesianismo, el rigor de las críticas kantianas no podían ser indiferentes a una mente conformada en el ideal de inteligibilidad del espíritu clásico. García Morente, con su competencia de gran pedagogo explicaba la interpretación moderna de ese espíritu griego en sus lecciones de Ética: su humanismo radical.

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Aquellas primeras reflexiones éticas de presocráticos y sofistas, éticas avant la lettre, se desentendían de cuanto excediera los límites de lo humano. Los griegos edificaron la civilización dentro de esos límites, en su forma, número y medida. “En el êthos o sentido moral de los griegos –decía Morente- se admiraba, antes que nada, la obra de los hombres comedidos, armónicos, virtuosos”[1]. El héroe es el excelente por antonomasia, el poseedor de la areté. Odiseo, el prudente.

En Platón la facultad dinámica, el ánimo noble, representado por el caballo obediente a la logística del alma en la inmortal alegoría del carro alado (Fedro), ha de estar guiado y enmarcado por los dos imperativos y hábitos de mesura y armonía que rigen la parte apetitiva y racional del ser humano, la inferior y la superior: templanza y prudencia.

En Aristóteles, el comedimiento, el obrar armónico es constitutivo formal de la excelencia misma (areté), “el hábito operativo del término medio”. La formación helénica educaba la mente en la música y el cuerpo en la gimnasia, así pretendía lograr al hombre armónico, haciendo de él icono o prototipo de la armonía universal, de la razón común. Esta era para los grandes sistemas éticos –desde los cirenaicos a los estoicos- la gran meta del saber y obrar humanos: constituir un microcosmos humano “homologoumenos”, representando la armonía del cosmos.

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Serenidad y armonía

Al contrario que el arte oriental que representa las fuerzas inhumanas, los poderes divinos y superiores a lo humano, el arte griego clásico aspira a producir en el espectador la impresión de serenidad en la que se expresa y se vive el ideal de armonía en que el alma humana se diviniza.
La paideia es la formación del espíritu del hombre según ese ideal de armonía cósmica (ánthôpos kalos-kai-agathós). Más allá de este ideal de lo formado, de lo sometido a orden y medida, está el caos, lo informe, lo ápeiron, el no-ser, lo inextricable, lo inmenso, lo que no se puede numerar. El apeirókalos es el grosero, el falto de gusto, el vulgar. Y apeiría acabará siendo sinónimo de desconocimiento, de ignorancia.

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Este elemento caótico y desmedido aparece siempre en la tragedia como lo opuesto al hombre, a su espíritu y a su interna armonía, aunque cabe a este elemento el papel de producir en el alma, mediante la vivencia de lo tremendo, de lo terrorífico (tò deinón)[2], la kátharsis de las pasiones, su purificación. Esta purga catártica es imprescindible para devenir excelente.

Para ese heleno de la época clásica el bien supremo no es como en los sistemas religiosos la entrega a la divinidad o la fusión con el Ser, al modo panteístico, sino el momento culminante de la suprema inteligibilidad. No extraña que los primeros cristianos helenísticos tiraran hacia el gnosticismo. Ya lo había cantado Parménides:

“… Las doncellas indicaban el camino (…)
Las doncellas Helíadas, abandonadas
ya las moradas de la noche
hacia la luz, habiendo con sus manos
los velos de la cabeza retirado” (fr. 1).

Morente –cuenta Gambra- interpretaba este ideal como una prolongación infinita de la fruición íntima que se experimenta al entender con evidencia o claridad una cosa. Es la nóesis platónica, la percepción intelectual de la idea bienaventurada.

Permanencia y nostalgia

Hay quien interpreta este ideal humanista de la mesotés clásica como una especie de entrega a la Naturaleza o Cosmos por cuanto este tiene de bello e inteligible. Un designio de vivir en consonancia y armonía con la Naturaleza. Se trataría, en contraste con otras culturas (sobre todo la semítica hebrea), de una visión estática de la realidad, al margen de todo sentido histórico. La guerra de Troya, por ejemplo, no era pensada por Aristóteles como algo superado hacia un desenlace escatológico de los tiempos.

Según otros, el ideal de la armonía entraña la nostalgia colectiva de un primitivo estado de inocencia y libertad, antes de la caída del alma en el tiempo; una interpretación congruente con la tendencia órfico-pitagórica recogida en parte por el platonismo. Antes de dicha “caída”, la vida del hombre no tenía el sentido preparatorio, de camino hacia la meta de la salvación en otra vida sobrenatural, sino que tendría valor en sí misma, hallándose bajo la constante mirada, atención y presencia de la divinidad. El hombre no pagaba su injusticia de existir allá dominando su naturaleza, sino expandiéndola sin desenlace mortal.

Esa profundísima nostalgia[3], latente desde los primeros versos de la Odisea homérica, añoranza del ideal de una serena mesotés y armonía universal, justificaría el vasto eco que ese ideal ha encontrado en épocas posteriores y la sugestión que aún ejerce entre nosotros. Tal vez la imposibilidad de retornar a esa Ítaca paradisíaca, la imposibilidad de remontar el tiempo, expliquen por qué la mitología griega es tan rica en relatos desesperados: Sísifo subiendo una piedra que no consigue asentar en la cumbre, Tántalo sufriendo por objetos que desea y necesita, pero que se le escapan y huyen retrocediendo, Prometeo devorado por el águila divina[4].



[1] En el “Estudio preliminar” de Rafael Gambra.  Manuel García Morente, Ideas para una filosofía de la historia de España, Madrid, 1957.
[2] Déos, déous es el temor reverencial, próximo al timor dei latino.
[3] “nostalgia” es etimológicamente el dolor del retorno.
[4] La interpretación que aquí se sugiere del mito de Prometeo sería muy distinta a la que ofrece Gide en su genial “Disertación de Prometeo”, donde el titán filántropo purga su pecado de haber entregado a los hombres el principal instrumento de todo progreso: el fuego, pero con él el deseo irrefrenable de dominar y mejorar.

viernes, 23 de junio de 2017

HISTORIA DEL PODER POLITICO EN ESPAÑA

 Ana Azanza


Interesantísima entrevista a José Luis Villacañas sobre su último libro “El poder en España”.
Sobra la extensión de alguna de las preguntas del entrevistador que parece se propone dar una conferencia alternativa.
 Me ha gustado sobre todo la parte referente al siglo XIX, la nación en armas de 1808 que no se puso de acuerdo con los constituyentes de Cádiz de 1812. Luego llegó el rey felón, el único dirigente que lleva el pseudónimo  aunque en la historia de España abundan los comportamientos felones.

jueves, 22 de junio de 2017

XENOFOBIA MENOR

En torno a una película de Filippos Tsitos


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Filippos Tsitos ni siquiera tiene una entrada decente en la Wikipedia, pero es un director griego interesante, joven para serlo. Con un sentido del humor que nuestro amigo Marcos Serrano calificó de minimalista. La película, con un título irónico: La Academia de Platón (Ακαδημία Πλάτωνος, 2009), que es también el nombre de un barrio del noroeste de Atenas en que transcurre la acción.

Los griegos, los de hoy, algunos desde luego, no todos, parecen contemplar el mundo desde la atalaya de un pasado glorioso, pero remoto y en gran medida concluido. Desde un balcón, desde el zaguán de un estanco, desde el sillón de plástico hincado en la acera, se ve cambiar el mundo, globalizarse, ¡y uno se asusta!, tiembla la identidad de uno, y eso nos hace temblar, descreer, desesperar..., como si esa plazoleta en que haraganean cuatro amigos y en que transcurre la mayor parte de la película fuese una mónada leibniciana que refleja la complejidad del mundo: los chinos y sus negocios internacionales, los pobres albaneses inmigrantes haciendo el trabajo sucio, el trabajo que los griegos no quieren o no tienen que hacer.

Teatro filmado con pocos medios pero sugestivas ideas, detalles estudiadísimos (como dice Marcos). Una perspectiva realista del dêmos, del pueblo llano cociéndose en su pereza, en sus miedos, en su "xeno-fobia" (palabra compuesta griega, pero cuyo sentido evoluciona de miedo al extranjero, al odio o al desprecio en que se transforma aquel miedo genuino).

Filippos Tsitos se recrea  en las contradicciones de la xeno-fobia popular, en esas paradojas haya el espectador motivos para la sonrisa, en la confusión en que anidan las mentes de las gentes sencillas cuando perciben que los fundamentos, las fronteras y los límites de sus prejuicios son frágiles e imprecisas: inestables sus creencias (¿líquidas, como dice Bauman?).

Pero también es entrañable, cariñosa, la mirada del director a estos atenienses comunes que no hacen nada por mejorar su mundo, pero tampoco por empeorarlo y que, como el protagonista, Stavros, son "buena gente", gente de paz que, tal el protagonista, arriesga y echa a perder la relación con su amada pareja para cuidar de su anciana madre, ya gagá, pero no del todo, pues de pronto, su hijo descubre, que su querida madre habla albanés...

El protagonista, Antonis Kafetzopulos (Stavros) fue galardonado con el Leopardo de Plata en el Festival Internacional de Locarno y con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián por otra película del mismo director.

Notable película para pensar la xenofobia, o por qué el auténtico Patriota es un perro... Tal vez sea porque es el único que percibe con nitidez el olor a establo del patriotismo étnico.

viernes, 16 de junio de 2017

DOS POETAS EN LA CÁRCEL

¿Qué tendrá esta tierra tan despreciada por otra parte para que en ella hayan florecido dos "ochomiles" de la lírica española como son Miguel Hernández y San Juan de la Cruz?
Me ha gustado tanto esta tertulia que  la he visto dos veces seguidas.



Mis momentos favoritos:

- min. 17 "Ecos de poeta", Hijos de la luz y de la sombra
Momento de gracia, la letra, la música  y la interpretación
¡Qué gozo saber que fue el catalán Serrat el que le puso música a este gran  poema español! 

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.


Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

-La naturaleza en San Juan y en Miguel Hernández, menos poetizada y más cerca del dolor que conlleva trabajarla en el segundo caso, por don José Biedma.

-San Juan, primer poeta existencialista, curtido en el sufrimiento de la cárcel, lo mismo que le ocurrió a Miguel Hernández que quemó etapas poéticas en poco tiempo, ambos con trabajos llegaron a la palabra esencial y al sí mismo esencial, expresado y explicado por Manolo Madrid.

-Y la intervención de un ex edil cultivado, desconocía que existían personas de este estilo metidas en política, y me alegro del descubrimiento. El hace la reflexión sobre la tierra jiennense con la que he iniciado este post.

miércoles, 31 de mayo de 2017

José Luis Villacañas Berlanga

José Luis Villacañas Berlanga (2º desde la izda.)
en la Quinta del Mochuelo, Úbeda 2008.

Ignacio Barrionuevo Vasco es de esos alumnos de segundo de bachillerato a los que uno siente no poderles dar más de un diez. Lo he disfrutado como discípulo aplicado tanto en Historia de la Filosofía como en Educación para la Ciudadanía. En ambas asignaturas ha cumplido con creces. Ignacio ha preparado su disertación sobre un extraordinario profesor de filosofía amigo de esta Quinta: José Luis Villacañas Berlanga, al que tuvimos en Úbeda recientemente para presentar sus dos últimos libros. José Luis tuvo la amabilidad de dedicarme muy afectuosamente Freud lee el Quijote (La Huerta Grande, 2017), un breve pero seguro que enjundioso ensayo que pienso zamparme y reseñar en breve.

La foto que ilustra esta entrada es de 2008. Sí, ya han pasado nueve años. En ella José Luis aparece con algunos habituales de la Quinta y con Chinchi Pedrosa, filósofo al que conocí en la UNED, que según su perfil de Facebook vive en Avilés, y que hace poco ha publicado La cuestión religiosa en Spinoza, un libro que debería presentar entre nosotros en el próximo curso, si ello fuera posible...

He aquí la disertación de Ignacio Barrionuevo Vasco, sobre la figura, labor y opinión política del maestro: 

JOSÉ LUIS VILLACAÑAS BERLANGA


1. Biografía y producción
José Luis Villacañas Berlanga es un profesor, filósofo político, historiador de la filosofía e historiador de las ideas políticas, de los conceptos y de las mentalidades españolas. Se trata de uno de los intelectuales de mayor calado en el pensamiento español actual.

Nacido en Úbeda en 1955, se licenció en Filosofía por la Universidad de Valencia en 1977, donde se doctoró con tan solo 26 años, en 1981, con una magnífica tesis doctoral sobre la filosofía teórica en Kant que se titulaba Realismo empírico e idealismo trascendental en Kant: los niveles de su uso y su justificación, bajo la dirección de Fernando Montero Moliner, doctor en filosofía por la universidad de Madrid, catedrático de la universidad de Valencia y presidente honorífico de la Sociedad Española de Fenomenología.

Desde entonces ejerció como profesor ayudante primero y profesor adjunto después en la Facultad de Filosofía de dicha universidad, en la que se había formado hasta el año 1986, cuando la cátedra de Historia de la Filosofía en la Universidad de Murcia. En la misma ocupó también desde 2003 la cátedra de Filosofía Moral hasta que, en el año 2009, pasó a ser catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, donde imparte docencia a día de hoy. A lo largo de su carrera investigadora ha fundado y dirigido revistas de reconocido prestigio como Daimon, Debats o Res Publica; además de haber desempeñado las labores de dirección del Libro, Archivos y Bibliotecas de la Generalitat Valenciana y de la Biblioteca Saavedra Fajardo de Pensamiento Político Hispánico. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor de Con-Textos Kantianos, del Comité Científico de la Biblioteca Inmanuel Kant y recibió el Premio Teorema a la mejor investigación sobre la Crítica de la Razón Pura. Su trayectoria filosófica y el volumen y la calidad de su producción en torno a la obra kantiana lo sitúan como uno de los mayores conocedores del pensamiento del filósofo prusiano y de su recepción a nivel internacional en la actualidad.

En los cursos de doctorado realizó un trabajo que fue inmediatamente editado en la revista Teorema, La noción de existencia en Kant, un ejemplo formidable de análisis metafísico que permitía romper con buena parte de la tradición filosófica racionalista.

Ya antes de leer la tesis había publicado un libro titulado La formación de la Crítica de la razón pura. Resultado de la tesis fue la publicación de su segundo libro, La filosofía teórica de Kant, al que poco después siguieron Racionalidad Crítica, Introducción a la filosofía de Kant y La quiebra de la razón ilustrada. Considera que, en un estrato profundo de su personalidad, su decisión por Kant tenía que ver con el conjunto de su concepción de la filosofía. Imagina que le parecía que nuestro país (estamos en 1977) tenía que pasar por Kant si quería culminar un proceso de modernización adecuado.

Durante los años 90, sin embargo, y coincidiendo con el período en el que ostenta la cátedra de Historia de la Filosofía en la Universidad de Murcia y en el que toman forma proyectos de investigación, sus intereses intelectuales comienzan a girar en torno a la historia de las ideas políticas, a pesar de lo cual seguimos viendo florecer trabajos de gran alcance sobre la filosofía kantiana (Kant y la época de las Revoluciones), y en ocasiones relacionados con el pensamiento de figuras como el sociólogo Max Weber, mostrando especial interés por la distinción entre ética de las convicciones y ética de la responsabilidad.

2. La Influencia De Kant
Afirma que, para él, ser kantiano ha sido algo así como no dejar de ser de su familia, puesto que apreciaba a cada paso que la filosofía de Kant le reconciliaba con experiencias idealizadas de su entorno familiar y moral. “Es como una experiencia íntima que, ante las verdaderas dificultades de la vida, intenta evocar la voz del padre para pedirle consejo”. Eso, por lo demás, lo ha mantenido a cubierto de excentricidades como las de pretender una filosofía propia, construir un sistema o algo parecido. Es más o menos kantiano y esta forma de entender la filosofía resiste a los críticos que reclaman una forma sistemática completa para la filosofía. “Lo importante es no confundirse con los conceptos, dotarlos de sentido y referencia precisos y conocer sus límites.”

Su aproximación a Kant era más bien de afinidad existencial. “Hasta la fecha, la gente como había permanecido al margen de la cultura. Teníamos a las espaldas milenios de trabajo campesino. Éramos como éramos. Pero si accedíamos a la cultura no era para dejar de ser como éramos, sino para saber quiénes éramos realmente.”

“Yo encontré que éramos kantianos sin saberlo. Ahora se trataba de conocernos bien. En este sentido, nos aplicamos el “sapere aude”. Esto tenía que ver con poderosas raíces que siempre te acaban posicionando en relación con los trágicos acontecimientos de 1936, como sucede siempre en España. La posición kantiana me parecía adecuada para superar la dualidad que nos enfrentó trágicamente en aquella hora. Era crítica de la España negra arcaizante y terrible, pero también de la España entregada a las especulaciones totalitarias y fanatizadas de la política comunista. Y ahí, una vez más, estaba mi tradición familiar que defendió la República.”

Asimismo, afirma que se preocupó por la presencia de la tradición kantiana en España, y ese fue el sentido de la edición del libro Kant en España, donde muestra cómo Kant inspiró a hombres importantes de la Revolución Gloriosa y, sobre todo, determinó el espíritu de la Primera República. Se refiere a José de la Revilla, Pi i Margall y Perojo. La destrucción de esa República fue también la derrota de la filosofía de Kant, que se vio postergada por el pensamiento reaccionario de la Restauración, por el eclecticismo católico de Menéndez Pelayo y el positivismo más torpe cargado de darwinismo brutal.

Actualmente, ya desde su puesto en la Universidad Complutense de Madrid, ha centrado la atención en la reevaluación de la modernidad hispana e iberoamericana y de su espacio intelectual. Expone que la idea de autonomía, de federación, de república y de pacifismo constituye un horizonte apropiado para América Latina, por cuanto tiene implicaciones muy fuertes en el terreno de la lucha contra el colonialismo y contra el imperialismo. Por eso es tan importante el tema del siguiente proyecto que han solicitado y que trata justamente de la comparación entre el republicanismo y el populismo.

Volviendo a Europa, concretamente a los márgenes de la filosofía alemana, en los últimos años ha dedicado sus esfuerzos a contribuir a la recepción en español de la obra de un pensador que se encuentra cada vez más en auge como es Hans Blumenberg. Concretamente, ha explorado la influencia kantiana que reside en la filosofía blumenberguiana y ha examinado con detenimiento las claves de la lectura blumenberguiana de la obra de Kant. ¿En qué medida mantiene Blumenberg viva la figura de Kant? Blumenberg se ha caracterizado como un viejo kantiano decepcionado. Él se ve reconocido en esta sentencia. Expone que desde cierto punto de vista, no cabe duda de que el pensamiento central de Blumenberg parte de una historia de la revolución copernicana.

Puesto que el pensamiento kantiano sigue siendo tan vigente como en los siglos pasados ¿cómo cree que puede ayudarnos Kant a tratar algunos de los más importantes y preocupantes problemas socio-políticos y económicos que afrontamos en la actualidad en nuestro país y a nivel global?

“Debo antes distanciarme de la premisa. No tengo ni quiero tener una práctica política. He observado con simpatía la emergencia de nuevos actores políticos, pero como uno más de los millones de españoles que percibe que nuestro sistema político, con toda su forma de representación política, está lastrado por contradicciones internas que sitúan a la Constitución española cerca de su colapso si una reforma a fondo no viene a darle nueva vida. La dificultad actual de formación de gobierno no es sino un síntoma de esa situación.”

“Yo debo decir que reaccioné a la crisis del PSOE de finales de los 80, a la crisis del PP del 2002 y a la crisis actual de la misma forma, con el republicanismo cívico kantiano mejorado por la ciencia de realidad weberiana. 2010. Y cuando se llegó a las elecciones de 20 de diciembre de 2015, con aquellos resultados, aposté por una gobierno provisional de concentración con PSOE, PODEMOS y Nacionalistas y, cuando esto no pudo ser, por una abstención de PODEMOS con un gobierno PSOE y CIUDADANOS. En ambos casos, buscaba la posibilidad de encontrar lo común, que es la base del espíritu republicano, contrario a las dualidades schmittianas de amigo/enemigo. En este sentido me he mantenido fiel a mi primera convicción de que un espíritu kantiano era el adecuado para hacer madurar la subjetividad y la democracia española. En este sentido, he luchado por una idea: que PODEMOS sea más sensible a esa lógica republicana que a la lógica hegemónica.”

“En todo caso, ese republicanismo, complementado con la vieja ética de la responsabilidad weberiana, es la única idea que puede mejorar la dignidad política, la exigencia de transparencia y la adecuada representación del sistema público español. Pero también, y lo que es tan importante, la idea que puede inspirar una verdadera división de poderes, que España no tiene. Más allá de todo ello, Kant es el pensador de la justicia distributiva y de la ciudadanía activa, lo que sólo se puede actualizar hoy con una renta básica garantizada que prepare y facilite el acceso al trabajo, que es un aspecto decisivo en Kant, tras una adecuada educación, quizá la exigencia kantiana más central.” En todo caso, considera sinceramente que el nivel socio-cultural mayoritario de la sociedad española es progresista, está inspirado en poderosos valores morales y responde al imaginario kantiano.

Afirma que los conceptos filosóficos son defectivos y requieren complementos prácticos, históricos, circunstanciales; historias conceptuales que sólo podemos obtener a través de otras disciplinas, como la historia, la historia del derecho, la historia política o la historia constitucional, la sociología, la teología o la práctica del arte. Por tanto, la filosofía debe estar cerca de todas las disciplinas que dotan de estratos históricos a nuestro presente.

En la actualidad, dirige unas 30 tesis y en muchas de ellas Kant es una referencia central (tanto en el asunto del republicanismo, de la filosofía de la historia, del cosmopolitismo, de la antropología, de las relaciones internacionales, de la técnica, del símbolo, y otros tantos). “Creo que esta situación es bastante realista. A los jóvenes investigadores le interesa desde luego más el pensamiento contemporáneo, pero son muy conscientes de que sin Kant uno no se puede mover con soltura a través de él. Cree que en este sentido Ortega es una buena prueba de que hay que hacer filosofía con Kant, a través de Kant, y desde Kant, pero sin quedarse en Kant. En realidad no hay que quedarse en ningún filósofo, como si ya estuviera conquistada la posición filosófica definitiva.”

Desearía pedirle que hiciese una reflexión sobre la influencia que ejercerá el pensamiento kantiano en lo que queda de siglo, ¿cuál es el futuro de la recepción de la filosofía de Kant?

“Es muy complicado anticipar una propuesta y depende de dónde se crea que va a estar el punto fuerte del pensamiento futuro. Creo que uno de los problemas centrales seguirá siendo la teoría evolutiva del conocimiento. Por supuesto, el enigma de la moral nos seguirá llamando la atención y la relación entre la norma y los sentimientos morales creo que será un problema abierto de nuevo, aunque dudo que se puede abordar al margen de Freud y sus seguidores. teoría de la literatura. Por supuesto, volveremos a hablar de teoría republicana y mientras tengamos aspiraciones democráticas y de justicia Kant no estará lejos. A pesar de todo creo que el Kant más interesante para una agenda del futuro será el de la filosofía de la religión, por mucho que sus ideas haya que buscarlas en sitios diversos. Pero la impresión que se deriva de muchas de esas notas perdidas en sus escritos en favor de la idea de una religión de la razón, de una religión universal capaz de ofrecer un concepto de Dios en el que todas ellas se reconozcan, y esto con serias implicaciones morales, y con plena aceptación de una finitud que no puede sublimarse desde ninguna filosofía material de la historia, todo esto, creo que constituye un elemento que será necesario activar en el futuro, porque será la óptica desde la que puedan abordarse problemas reales de nuestras sociedades multirreligiosas.”

LOS LATIDOS DE LA CIUDAD
Una introducción a la filosofía y al mundo actual

Atravesar la ciudad haciendo preguntas, como el hijo de la comadrona, es lo que se ha propuesto José Luis en este libro. No es a primera vez que el maestro baja de su cátedra universitaria para afrontar las responsabilidades de la divulgación filosófica, de la docencia ética. En 1988 también escribió Villacañas Berlanga un interesante informe sobre La quiebra de la razón ilustrada: idealismo y romanticismo, que hablaba de aquello en lo que ha llegado a ser incontestable especialista, hablaba de filosofía alemana, de idealismo kantiano y postkantiano. Lo único en cierto modo reprochable a este idealista es que en ella no aparezca ni una sola vez el nombre de Juan Huarte de San Juan, cuyo Examen de Ingenios sirvió a Lessing de guión para su tesis doctoral.

Los latidos de la ciudad es otra cosa. Antonio Villacañas Berlanga, hermano del autor piensa que la obra ofrece al docente de filosofía un buen repertorio de motivos para sus clases de bachillerato, de referentes cinematográficos, literarios y míticos, y al estudiante medianamente ducho o avispado, un buen número de significativas lecturas e inteligentes reflexiones sobre “el ejemplo de Sócrates”, sobre la ciudad y la democracia, sobre la publicidad y la globalización, sobre la ciencia, sobre el Eros y la sexualidad como experiencia de tránsito. Es de destacar que se dediquen más de 20 páginas a cuestiones de estética, a “los lugares de la belleza”, que tan fácilmente descuidamos por motivos de tiempo y exceso de deseos epistemológicos. También se dedica el capítulo 9 a las “viejas y nuevas iglesias”, concluyendo – muy pitagóricamente – en un capítulo 10 dedicado a la casa y la familia.

La aspiración de Villacañas en esta obra valiente, sobre todo porque se ha atrevido a pronunciarse con voz propia sobre cuestiones disputadas. Villacañas también hizo sus pinitos en narración pura con su Cosecha helada-, es “descubrir los valores que sostienen las instituciones de la ciudad, y defender que, si eso valores se abandonan, acabaremos por dejar que las cosas se hundan y desparezcan. No renuncia tampoco a discutir esos valores de manera concreta, referidos a nuestra vida cotidiana, y aspira, en fin, a ayudarnos a habitar la ciudad de forma más consciente.

martes, 30 de mayo de 2017

UNA ETICA PLATÓNICA DE HOY



Ana Azanza

La Etica de Badiou lleva como subtítulo “Ensayo sobre la conciencia del mal” y fue publicado en 2003.
Me ha interesado la relación que establece entre sujeto, ética y verdad. Hay que decir que para un mejor comprensión de la ética sería deseable haber asimilado su tratado ontológico “Ser y acontecimiento” en el que viene a establecer las matemáticas como ontología general.

domingo, 28 de mayo de 2017

TRAS LAS HUELLAS DEL ESPÍRITU HUMANO




TRAS LAS HUELLAS DEL ESPÍRITU HUMANO

Por la traducción Ana Azanza

rs. ¿Cómo llega un autor a realizar una obra y qué significa esa obra para su autor? Es la gran cuestión que preocupa al metafísico Rüdiger Safranski. En las biografías que ha escrito de Schopenhauer, Nietzsche, Schiller, Goethe o Heidegger pretende llegar al espíritu desde lo humano. La tesis de partida es estimulante: el espíritu, esa parte libre y móvil que llevamos dentro, se desarrolla a partir de la vida y a veces se enfrenta a ella, los autores por así decirlo no tenían ninguna posibilidad de escapar a sus pensamientos. En ello estriba la tragedia existencial que Safranski es capaz de representar de manera placentera y utilizando muy buena información. Hoy 28 de mayo de 2017recibe el Premio Börne por su obra ensayística en Frankfurt. Lüdwig Borne que da nombre al premio es alabado por Safranski como un “moralista de envergadura”, lo compara con su oponente Heinrich Heine “un gran espíritu frívolo”. ¿La lección para el presente sería más frivolidad y menos moral?





 Rüdiger Safranski

Entrevista de René Scheu 6.5.2017

El filósofo Rüdiger Safranski es un espíritu inquieto. Se pregunta sin miedo: Si la publicidad se transforma en pedagogía y la política en autoaplacamiento ¿Dónde queda la sociedad abierta?
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Sr Safranski, es Vd un profesor y persona ilustrada. Una profesión para la que no se me ocurre ninguna palabra moderna. Vive Vd en su biblioteca, rodeado de amigos a los que no conoció. ¿Le parece que su modo de existencia tiene futuro o se considera Vd uno de los últimos ejemplares de su especie?