domingo, 18 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
¿POR QUE MATARIAMOS HOY A SÓCRATES?
Algnas preguntas que nos hace Sócrates moderno en esta intervención:
¿Por qué mataríamos a Socrates?
¿Cómo y por qué nos engañamos a nosotros mismos?
¿Por qué no nos gusta la verdad?
¿Qué diría Sócrates de la dependencia del móvil?
¿Por qué hoy no estamos nunca solos?
¿Por qué Wikipedia tiene la verdad?
¿Por qué no queremos a los niños?
domingo, 4 de mayo de 2014
¿QUE QUEDA DE LAS UTOPÍAS FILOSOFICAS?
Alain Badiou, filósofo, escritor y dramaturgo se explica en este vídeo sobre la utopía marxista, ¿qué queda hoy del comunismo tras las graves experiencias del siglo XX? y sobre la utopía platónica ¿es todavía válida la propuesta de la república gobernada por los filósofos?
Badiou ha escrito un volumen en colaboración con el más famoso filósofo esloveno a partir de un coloquio que tuvo lugar en Londres sobre el marxismo. También expone de forma amena algunos de los temas tradicionales de la filosofía: felicidad, sentido de la vida, el amor, tema platónico por excelencia, y la amenaza del hedonismo actual que pesa sobre él. El libro que le ha dedicado se titula "L'Eloge de l'amour".
Es autor de una República de Platón actualizada en la que como novedad aparecen mujeres entre los interlocutores de Sócrates y el propio Badiou. La filosofía como era antes de la aparición del "profesor alemán" de filosofía.
La libertad de opiniones que tan rápidamente circulan hoy en día, ¿cómo romper esa velocidad para distinguir la opinión que se apoya en razones? no puede ser la mayoría la que decida, a no ser que esa mayoría esté preparada para distinguir las opiniones razonables. En definitiva, todo el problema de la educación entonces y ahora, expandir la racionalidad en el alumnado.
Badiou democratiza a Platón, la educación que el filósofo griego quería para los guardianes, debería de ser la educación de toda la población, no sólo de una clase social escogida.
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viernes, 25 de abril de 2014
AULA DE CONVIVENCIA Y HETEROTOPÍAS
Escrito por Ana Azanza
Seguramente Foucault es una de las mentes más geniales y prolíficas del siglo XX. Así nos lo volvió a mostrar Gisela en su ponencia sobre "Aula de Convivencia y Heterotopías".
Se basó para ello en un escrito publicado en 1984 titulado "Des espaces autres" que se puede encontrar en el volumen traducido por Angel Gabilondo "Estética, Etica y Hermenéutica", Paidós 1999. La conferencia fue pronunciada por Foucault en el "Cercle d'études architecturales", ocasión digna de señalarse, pues como veremos se trata de una filosofía del espacio muy adecuada para el público al que iba dirigida.
Seguramente Foucault es una de las mentes más geniales y prolíficas del siglo XX. Así nos lo volvió a mostrar Gisela en su ponencia sobre "Aula de Convivencia y Heterotopías".
Se basó para ello en un escrito publicado en 1984 titulado "Des espaces autres" que se puede encontrar en el volumen traducido por Angel Gabilondo "Estética, Etica y Hermenéutica", Paidós 1999. La conferencia fue pronunciada por Foucault en el "Cercle d'études architecturales", ocasión digna de señalarse, pues como veremos se trata de una filosofía del espacio muy adecuada para el público al que iba dirigida.
1. HETEROTOPOLOGIA DE FOUCAULT
El mérito de Gisela estuvo en combinar este discurso tan particular de Foucault sobre las Heterotopías con la cuestión de un "dispositivo" de corrección en los centros educativos, el aula de convivencia. Osado trabajo el de tender puentes entre un texto foucaultiano tan sugerente filosóficamente hablando y un texto bastante más seco y prescriptivo como es el Decreto 19/2007 de la Junta de Andalucía en el que se disponen las medidas para una cultura de la Paz y la Mejora de la convivencia en los centros educativos.
El mérito de Gisela estuvo en combinar este discurso tan particular de Foucault sobre las Heterotopías con la cuestión de un "dispositivo" de corrección en los centros educativos, el aula de convivencia. Osado trabajo el de tender puentes entre un texto foucaultiano tan sugerente filosóficamente hablando y un texto bastante más seco y prescriptivo como es el Decreto 19/2007 de la Junta de Andalucía en el que se disponen las medidas para una cultura de la Paz y la Mejora de la convivencia en los centros educativos.
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domingo, 20 de abril de 2014
SAVATER EDUCADOR GLOBAL
Ignoraba que mi lectura preferida para cuarto de ESO, "Etica para Amador", estuviera traducida al danés. De ahí el adjetivo que otorgo a Savater educador.
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martes, 15 de abril de 2014
UTOPÍA: LA CIUDAD DE LOS RITUALES
Excelente, el artículo de Gastón Souroujon[1], de la Universidad
Nacional de Rosario, sobre la relevancia heurística del mito político, del rito
y de la utopía, en la ciencia política, pues sólo teniendo en cuenta las
aspiraciones ideales de los humanos, sus ilusiones, sueños y creencias, podemos
comprender sus lealtades, la legitimidad de los gobiernos o el modo en que los ciudadanos piensan –imaginan o sueñan- su identidad civil.
¿Acaso no descubrió nuestro “despertador kantiano” -el
simpático escocés David Hume- que "el yo" no es otra cosa que un efecto reflexivo
de las pasiones en un escenario imaginario, a
bundle of ideas?
La teoría política moderna, seducida por las
matemáticas y la teoría de la acción racional, usa la estadística
como retórica, y se olvida de los elementos afectivos e imaginarios que nutren
el juego político. Lo estamos viendo en el “proyecto soberanista” de ciertos politicastros
regionales...
Eliminar el carácter emotivo de la política nos impide
comprenderla, ¡y la batalla se juega sobre todo en lo imaginario y en lo emotivo! La luz de nuestras ideas no es fría como la de las luciérnagas, sino caliente como la de nuestras lámparas. El calor lo pone siempre la emoción, la gracia de una idea está en el entusiasmo con que la adoptamos.
Tanto el
liberalismo como el marxismo se equivocan al reducir la vida civil, sus conflictos o su dialéctica, a mecanismos de mercado o a medios de producción. Razón e interés no lo
explican todo. La sexualidad tampoco, ni siquiera la voluntad de poder. No debemos menospreciar los elementos no racionales,
precientíficos, míticos y utópicos, las "relaciones carismáticas", ni olvidar el importante protagonismo que éstas adquieren en el escenario político, ni reducir todo eso a
lo privado.
1. El mito político
Para empezar, la separación entre mito y logos puede resultar útil escolásticamente, pero tanto en la realidad como en la práctica es insegura y borrosa. Y no sólo porque Platón reinventara el
mito como instrumento educativo, explicación verosímil, o alegoría moral. Entre mito y logos no existe
una relación de exclusión recíproca. Son dos fuentes interdependientes de acercamiento, de aprehensión de la realidad.
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domingo, 13 de abril de 2014
Donaire y despiste del filósofo (¿o filósofa?)
"-Ya conocéis mi torpe aliño indumentario-...Y cuando llegue el día del último viaje,y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,me encontraréis a bordo ligero de equipaje,casi desnudo, como los hijos de la mar."
Antonio Machado. "Retrato". Campos de Castilla
![]() |
| Alejandro el Grande y Diógenes de Sínope, seguidor de Antístenes. |
¡La barba no hace al filósofo... "echarse con libre ligereza el abrigo sobre el
hombro derecho ", sí!
(Traducción -bastante libre- del artículo de Le Monde : « La barbe ne fait pas le philosophe… « relever d’un geste libre son manteau sur l’épaule droite », si ! » (1 de abril, 2014).
Seguro que no es la elección del estilo de su vestimenta ni
la coquetería de su pose lo que distingue a los filósofos. Un cierto desaliño cubre estupendamente el empacho metafísico y los interrogantes existenciales. No obstante, si la manera de vestirse no sirve de logotipo ni marca del filósofo, cierto donaire (l’allure) tiene toda su importancia…
Sabemos que Sócrates vestía el mismo abrigo, tanto en verano como en invierno. Cuando su mujer, la desabrida Jantipa, se lo birló (avergonzada sin
duda por su facha), el "Tábano de Atenas" prefirió echarse encima la primera piel
de carnero que halló a mano que acudir al sastre. Marco Aurelio describe esta
indiferencia total del filósofo por su atuendo contando que prefería pasar por un mendigo.
Pero Sócrates no exageraba su austeridad ni hacía alarde de pobreza, contrariamente a su discípulo Antístenes,
futuro fundador de la escuela cínica, que se enorgullecía de su desprecio por
las telas. Creyendo probar así su superioridad y desapego con respecto a los bienes
materiales, Antístenes exhibía las partes más gastadas de su túnica y mostraba sus
andrajos. Diógenes Laercio recuerda la respuesta áspera con que le censuraba el maestro: "Veo tu
vanidad a través de tu túnica". Sócrates equiparaba así la afectación de lujo con la
afectación de miseria. Descartes retendrá la lección, como nos recuerda su
primer biógrafo, Adrien Baillet: "[Descartes] jamás fue descuidado, y evitaba sobre
todo disfrazarse de filósofo".
LIBRE
Esta torpeza tiene sin embargo como contrapartida una gran independencia con
respecto a las convenciones, una libertad que el filósofo transpira en su "donaire" (l'allure, en griego
antiguo, tropos, literalmente: cariz,
sesgo), el cual, por esta razón, parece "libre". En su obra Ejercicios espirituales y filosofía antigua,
Pierre Hadot escribe que "sabiduría no significa sólo conocimiento, sino
que ella nos hace ser de otro modo"
y nosotros podemos añadir: también aparecer
de otro modo. Porque el que está al corriente de todos los usos y códigos, el
que está a gusto en todas partes, con todo el mundo, todo el tiempo, éste,
añade Sócrates, "no sabe echarse encima con la ligereza de un gesto libre
su abrigo sobre el hombro derecho" -contrariamente al filósofo auténtico.
Pionera descripción fenomenológica de la belleza y donaire del gesto filosófico
cuando, por repetir las palabras de Rimbaud, "el gabán también deviene
ideal" …
CIELO Y SUELO
Hasta ahí el artículo de Le Monde que apareció en la sección Moda, sin firma.
La archiconocida anécdota de Tales y la criada, me han llevado a la relectura de la obra de Juan de Zabaleta (1610-1670?), Errores celebrados. Zabaleta fue cronista de Felipe IV. El distinguido crítico ilustrado Diego de Torres Villarroel le consideró uno de los "filósofos más serios, profundos y juiciosos de la nación". Su lenguaje es el mejor del siglo, después del de Gracián, ganándole a este en naturalidad. Zabaleta tuvo también ideas propias sobre el sentimiento del honor, la nobleza ("no hay más honra que la virtud"), el desafío, la pobreza, el valor de la vida...
He aquí cómo el humanista y moralista -al que el exigente crítico Ludwig Pfandl llama "delicioso Zabaleta"- describe el famoso incidente:
Para Zabaleta la burla de la criada no es más que un ejemplo de la desagradecida infamia con que el vulgo paga al científico y al hombre de letras por sus desinteresados desvelos. Los estudiosos son la cabeza y órganos por donde el mundo recibe las enseñanzas del cielo. Y es triste que mientras la cabeza se afana por adquirir conocimientos ("noticias") con que conservar y honrar el cuerpo, éste en lugar de agradecérselo, cuando aquellos más se fatigan, no haga sino levantar vapores molestos.
No se extraña Zabaleta de que Tales tuviera tanto interés en los astros:
Compara la ignorancia de la criada con el silencio o facundia del borracho:
Puede que el vulgo haya celebrado durante siglos la burla de "esta vieja bachillera" -como le llama irónicamente Zabaleta- dando a entender que nada podía saberse de astronomía ("astrología" es todavía su nombre en el barroco), y sin embargo de lo que dijo se infiere que algo puede saberse de ella, "pues nadie cae en donde mira". Si quería que Tales mirase a la vez el cielo y el suelo, desatino sería, pues quiso un imposible:
El moralista pone luego el ejemplo del religioso virtuoso que "mira al cielo y estáse en él todo", que se olvida de la tierra y de su cuerpo...
Por mirar al cielo cae en las descomodidades de la tierra y así cae donde no mira:
Este final, ay, admite una interpretación melancólica, sobre todo ante un cielo que ya no existe en las grandes ciudades, si siquiera para los sentidos, y ante un Cielo tan desencantado como saqueado por la ausencia de ideales en nuestra decaída cultura. Sin Cielo, sin el Reino de Utopía, sin ideales, pronto nos quedamos sin ideas, y sin ideas, falla sin remedio tanto la innovación como la creatividad.
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![]() |
| Juan de Zabaleta, autor de Errores celebrados |
CIELO Y SUELO
Hasta ahí el artículo de Le Monde que apareció en la sección Moda, sin firma.
La archiconocida anécdota de Tales y la criada, me han llevado a la relectura de la obra de Juan de Zabaleta (1610-1670?), Errores celebrados. Zabaleta fue cronista de Felipe IV. El distinguido crítico ilustrado Diego de Torres Villarroel le consideró uno de los "filósofos más serios, profundos y juiciosos de la nación". Su lenguaje es el mejor del siglo, después del de Gracián, ganándole a este en naturalidad. Zabaleta tuvo también ideas propias sobre el sentimiento del honor, la nobleza ("no hay más honra que la virtud"), el desafío, la pobreza, el valor de la vida...
He aquí cómo el humanista y moralista -al que el exigente crítico Ludwig Pfandl llama "delicioso Zabaleta"- describe el famoso incidente:
Tales de Milesio era un filósofo de los muy venerados de la Antigüedad. Éste, entre otros estudios suyos, deseaba averiguarle los movimientos al cielo. Iba una noche a su casa a tiempo que su criada salía della a buscarle. El hombre iba tan divertido mirando a las estrellas que metió un pie en un hoyo y dio con todo su cuerpo en el suelo. Llegó la mujer a socorrerle y, con la libertad de criada de pobre, le dijo: "Levántese, señor. No ve lo que tiene junto a los pies, ¿y quiere ver lo que hacen las estrellas?"
Para Zabaleta la burla de la criada no es más que un ejemplo de la desagradecida infamia con que el vulgo paga al científico y al hombre de letras por sus desinteresados desvelos. Los estudiosos son la cabeza y órganos por donde el mundo recibe las enseñanzas del cielo. Y es triste que mientras la cabeza se afana por adquirir conocimientos ("noticias") con que conservar y honrar el cuerpo, éste en lugar de agradecérselo, cuando aquellos más se fatigan, no haga sino levantar vapores molestos.
No se extraña Zabaleta de que Tales tuviera tanto interés en los astros:
El alma racional se deriva del cielo; no es mucho que quiera saber cómo es su patria.
Compara la ignorancia de la criada con el silencio o facundia del borracho:
El mucho vino a unos los hace callados y a otros los hace habladores. La ignorancia es como el mucho vino: a unos los hace no acertar a despegar la boca y a otros los hace decir boberías.
Puede que el vulgo haya celebrado durante siglos la burla de "esta vieja bachillera" -como le llama irónicamente Zabaleta- dando a entender que nada podía saberse de astronomía ("astrología" es todavía su nombre en el barroco), y sin embargo de lo que dijo se infiere que algo puede saberse de ella, "pues nadie cae en donde mira". Si quería que Tales mirase a la vez el cielo y el suelo, desatino sería, pues quiso un imposible:
Quien mira al suelo no cuida del cielo; quien mira al cielo no se acuerda del suelo.
El moralista pone luego el ejemplo del religioso virtuoso que "mira al cielo y estáse en él todo", que se olvida de la tierra y de su cuerpo...
No atiende a su vestido y anda tan mal vestido que es lo mismo que andar desnudo.
Por mirar al cielo cae en las descomodidades de la tierra y así cae donde no mira:
Los estudiosos miran al cielo, que es de donde bajan las ciencias; no miran al suelo, que es donde las comodidades se hallan, y quédanse sin comodidades. Andan mal vestidos, porque el vestido ha menester cuidado, y ellos no ponen cuidado en el vestido. Andan pobres, porque es la tierra donde se encuentra el oro y ellos no miran a la tierra. Caen en desestimaciones porque miran al cielo, y es porque no estiman el cielo los que los desestiman. Cayó el filósofo porque miraba al cielo. Todos los que miran al cielo están caídos.
Este final, ay, admite una interpretación melancólica, sobre todo ante un cielo que ya no existe en las grandes ciudades, si siquiera para los sentidos, y ante un Cielo tan desencantado como saqueado por la ausencia de ideales en nuestra decaída cultura. Sin Cielo, sin el Reino de Utopía, sin ideales, pronto nos quedamos sin ideas, y sin ideas, falla sin remedio tanto la innovación como la creatividad.
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