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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

martes, 16 de agosto de 2016

SECULARIZACIÓN, EL CASO DE LOS MUSULMANES EN ALEMANIA



SECULARIZACIÓN, EL CASO DE LOS MUSULMANES EN ALEMANIA


Ana Azanza
1. FASCISMO E ISLAM

Me hubiera gustado haber aportado este trabajo al próximo congreso de la Aafi, ya llego tarde. Se queda pues en el Mochuelo.

El tema del congreso en principio generó en mí un poco de pereza “Filosofía y religión” ¿Otra vez filosofía y religión? Quizás porque le he dedicado abundante tiempo y esfuerzo. En otros tiempos trabajé sobre conceptos filosóficos y me formé en una filosofía “primahermana” de la teología. No soy una excepción, hay muchos españoles “filósofos” que disimulan sus comienzos religiosos en filosofía, cuando es un hecho que nos ha afectado a varias generaciones dadas las condiciones de la enseñanza y la práctica de esta disciplina en nuestro país.


De forma y manera que no se me ocurría por donde atacar el tema, hasta que como siempre por pura casualidad me he topado con un egipcio que vive en Alemania llamado Hamed Abdel Samad. El último libro que ha publicado lleva el título “Fascismo islamista” y está encontrando dificultades para su traducción en Francia. Dadas las circunstancias en el vecino país algunos ven ese título como una especie de provocación a la comunidad musulmana que no necesita ponerse más nerviosa de lo que está. O al menos lo ven como provocación a determinados musulmanes.

En la propia Alemania tampoco se ha recibido serenamente la unión de los dos términos “fascismo” e “Islam”, pero si hubo un “fascismo alemán” y un “fascismo español” y un “fascismo italiano” y eso no significa un insulto para todos los alemanes, para todos los españoles ni para todos los italianos, ¿por qué habrá de significarlo para el Islam? La polémica da la medida de la atmósfera en la que los ataques islamistas están sumiendo al corazón de Occidente.
 
Hamed se crió en una familia muy religiosa en el Cairo, su padre era imán en la mezquita y Hamed pasó su infancia aprendiendo el Corán de memoria. Hoy se considera una persona irreligiosa que no quiere poner la increencia ni tampoco la creencia por delante. Porque a la hora de convivir en una sociedad donde existen diversidad de comunidades religiosas, donde hay ateos e indiferentes, la cuestión es otra, no vamos a llegar a nada interesante por medio del “etiquetado” de los individuos, Creyente o increyente, católico o ex católico…etc. El etiquetado del prójimo transmite sensación de “descanso” pero no ayuda a la convivencia pacífica, respetuosa y tolerante.






Convivencia tolerante y respetuosa sin más y sin menos. No es preciso como hacía cierto cura aragonés de cuyo nombre no quiero acordarme hacer el histrión diciendo a los musulmanes “me lleváis en el bolsillo de la chilaba” o a los judíos “daría la vida por ti, y el amor de mi vida es un judío, Jesús”.

Son mistificaciones, pose, “postureo”. No responden a la realidad. Si hay diferentes verdades religiosas, de eso va la religión de verdades reveladas, en ese plano nunca habrá encuentro ni “punto medio”, ni “amor” por los que tienen una creencia diferente.

De todo esto es bien consciente Hamed Abdel Samad y me he sentido en sintonía con su modo de ver.

En la actualidad son muchos los intelectuales europeos, mi admirado Onfray entre ellos, que ven el islamismo que padecemos como consecuencia del colonialismo europeo de otros tiempos y de la miseria en los países musulmanes. El islamismo habría nacido hace cien años. Hamed nos anima a profundizar en la historia del Islam para mostrar que antes de las intervenciones de Estados Unidos, antes del estado de Israel, antes de la guerra de Irak y de Siria ya hubo violencia “religiosa” “divinamente inspirada”.

Los primeros movimientos islamistas se formaron en Egipto y en India en los años 20, son contemporáneos del nacimiento del fascismo. El fascismo como todos sabemos es una reacción a la derrota de la Primera Guerra Mundial. El conflicto del que estamos viviendo el centenario supuso el fin de los imperios. El de los zares, el imperio alemán y el imperio otomano. Del colapso de éste último surgió la moderna Turquía que tanto está dando que hablar últimamente. El resto de la zona se lo repartieron Francia y Gran Bretaña. En ese ambiente de derrota surge el islamismo y surge el fascismo, tres monarquías que caen, tres nuevos regímenes a la búsqueda de una nueva identidad.

El islamismo fue la reacción de los que querían restablecer el califato, como el fascismo alemán lo fue de los que restablecieron el tercer Reich. Podríamos traer a colación las ansias de restablecimiento imperial de Franco, haciéndose con los símbolos de los reyes católicos, el non plus ultra de Carlos V y su águila imperial.

Maududi inició un movimiento islamista en India en 1924, Hitler era un icono para Maududi. Hassan al Banna fundó los Hermanos musulmanes en 1928 en Eigpto, su icono era Mussolini. El fascismo de estos grupos como de otros no musulmanes se caracteriza por:
-culto al líder, el célebre Führerprinzip. El líder es la fuente del derecho, la ley y la verdad.
-la idea de la obediencia incondicional.
-la idea de la dominación del mundo.
-la idea de las milicias del terror para amedrentar al contrario y apoyar la ideología.
-la idea de la lucha.

Por tanto hablar de fascismo islamista es reconocer una realidad, no es “insultar a todos los musulmanes”. Fascismo e islamismo comparten una ideología que divide el mundo en dos mitades, los malos y los buenos, los creyentes y los no creyentes. El fascismo en todos sus estados se caracteriza por vivir del odio, del resentimiento por la humillación de una derrota y de la teoría de la conspiración
Son ideologías que no me resultan desconocidas en cuanto que se bañan en un “espíritu de elección”.

La lucha es una finalidad en sí misma, no se lucha por vivir, lo que suele ocurrir a los no “selectos”, sino que se vive para luchar. Es el principio de la Yihad de donde viene la exaltación de la muerte y la mistificación del martirio.

Las organizaciones de islamistas y fascistas son similares. El principio del líder es fundamental y muy unido a él encontramos el principio de jerarquía, una élite de personas que son los únicos que acceden a la verdad absoluta. En los años 30 los hermanos musulmanes formaron milicias del terror a imagen y semejanza de las SS y las SA.

Fascismo e islamismo son antimodernos, antiilustrados, se pronuncian contra el individualismo y las libertades de prensa, de pensamiento, de opinión. El individualismo es una desviación. Miran la sociedad en bloque, sin la diversidad ni la posibilidad de decisión personal. Todos tienen que comportarse de la misma manera y seguir al líder.

Comparten la misma visión de la sociedad, los islamistas desconfían de la vida urbana, de la cultura urbana, donde el individuo vive “a sus anchas”, desconfían del arte moderno, es peligroso porque expresa individualismo y no la glorificación de una ideología determinada como quieren nazis e islamistas. Islamismo y Fascismo sueñan con la dominación del mundo. Ambos se consideran elegidos y con misión.


Los islamistas no se conformaron con mirar de lejos el régimen nazi. Durante la segunda guerra mundial los hermanos musulmanes hicieron propaganda pro nazi en Egipto: “él” los liberaría del dominio británico. Llegaron a decir que Hitler se había convertido al Islam, Haj Mahommed Hitler y había peregrinado a la Meca.

A partir de Maududi y los Hermanos musulmanes se han desarrollado muchos otros movimientos islamistas: Jemah Islamiya, la Yihad, Tafki wal Hijra…. Los dos movimientos se encontraron en los años 70 para fundar Al Quaeda en Afganistán y luchar contra la URSS.

Los hermanos musulmanes predican la ideología de la Yihad en escuelas y mezquitas, la vuelta del califato. La ideología no cae del cielo ni tampoco el Estado islámico se debe al abandono de Irak por las tropas norteamericanas. Está en la educación, por supuesto que la situación geopolítica refuerza al grupo pero el origen del grupo es tan antiguo como la ideología que vehiculan.

La gran pregunta ¿esa ideología tiene sólo 80 años? ¿o tiene 1400 años? Es la discusión en la que la política correcta y “confraternizadora” nos anima a distinguir entre Islam e Islamismo. Hamed Abdel Samad lo hacía, diferenciaba Islam e Islamismo, hasta que se dio cuenta de que la diferenciación sólo beneficiaba a los islamistas.

Se le reprocha a Hamed que la derecha instrumentalizará sus palabras, Alternative fúr Deutschland puede usarlas para el odio y la violencia contra los musulmanes y el racismo en general. Por su parte los  musulmanes se defienden del racismo diciendo que los guerrilleros islámicos abusan del Corán. ¿Qué pensar de todo ello? Hamed tiene claras sus ideas: Ni siquiera Alá puede proteger su divina Palabra de la instrumentalización ¿cómo  le piden a él, un simple mortal, que lo haga?

Hamed, persona secular y no religiosa, compara el Islam con el cristianismo. Jesús no dijo que había que matar infieles ni quemar pecadoras. Más bien dejó aquella enseñanza: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Se puede decir que se ha abusado de las enseñanzas de Jesús, se puede criticar a la iglesia y pedir reformas apoyándose en lo que Jesús dijo e hizo. Pero en el Corán hay 206 párrafos que alaban la violencia y la guerra, 25 que ordenan dar muerte al Infiel y 2 que ordenan cortar cabezas. No se puede hablar de abuso del Corán. Interpretaciones del Corán hay muchas, también el libro de Mahoma tiene una enseñanza social, de paz, de tolerancia y de solidaridad dentro de la comunidad, pero la interpretación más fuerte al menos hoy es la interpretación política del Corán.

2. ORÍGENES DEL CRISTIANISMO Y ORÍGENES DEL ISLAM

¿Empezó esta ideología que divide al mundo en buenos y malos, creyentes y no creyentes hace 100 años o está desde el principio? El Islam nació con un defecto de nacimiento: el aspecto jurídico y político se mezcla con la parte espiritual.

Jesús predicó a lo sumo durante tres años escasos, no tuvo posición política ni cargo público ninguno, no tuvo que resolver problemas financieros. Mahoma fue Profeta, jefe militar, ministro de finanzas, juez, legislador durante 23 años. Las afirmaciones y disposiciones que tomó en relación con esas tareas las mezcló con sus enseñanzas religiosas y nadie se ha molestado en separar una cosa de la otra. Todo lo que dijo el Profeta pertenece automáticamente a la religión.

Se impone la comparación con los seguidores de Jesús de Nazaret: el cristianismo vivió durante 300 años como minoría religiosa, al margen del poder político. Para una religión perseguida es fácil favorecer el secularismo. Pero cuando el cristianismo llegó al poder, 313 Edicto de Milán, empieza la justificación de la violencia en aras de la expansión de la verdad. Así como el cristianismo puede reclamarse de una época en que no fue religión imperial, el Islam no puede, es difícil separar sus enseñanzas religiosas de sus elementos políticos.

El florecimiento cultural en determinadas épocas y ciudades islámicas es esgrimido por algunos musulmanes frente a la iglesia cristiana en general: “Europa necesitó la secularización porque la Iglesia se oponía a la ciencia. En cambio el Islam unificó a las tribus árabes y dio lugar a una gran cultura en la que brillaron las ciencias, las artes y la filosofía. Véase Bagdad en el s. IX, Andalucía hasta el siglo XI, Damasco o el Cairo.”







¿Por qué la alta cultura musulmana no se ha generado en la Meca o en Medina, ciudades santas del Islam donde los infieles tienen prohibido entrar? ¿Cuándo han sido tolerantes la Meca y Medina? ¿dónde están los filósofos seculares en esas ciudades? Nunca los hubo. Los filósofos y los científicos musulmanes o no musulmanes se prodigaron en otras ciudades que no eran el centro mundial del Islam. 

Por ejemplo Avicena filósofo persa de Bagdad, que ni siquiera creía en el Islam, era un pensador, producto de la mezcla de culturas en una ciudad donde convivían judíos, cristianos y musulmanes. El encuentro de diferentes experiencias y culturas fue fructífero y fue posible en los momentos en que la sharia no jugaba ningún papel legislativo. En las ciudades esplendorosas del Islam se bebía alcohol, no se castigaba esta práctica con el látigo como esta estipulado. Se podía criticar al Profeta y ridiculizar el Corán, incluso entre las distintas religiones se permitían bromas y críticas. Había libertad y confianza.

Cuando una cultura se siente inferior porque hace mil años que no se ha contribuido con nada significativo a la humanidad, cuando se siente débil y amenazada, empieza el complejo de inferioridad y la extrema sensibilidad hacia cualquier tipo de crítica que se toma de la peor manera posible y a la que se reacciona quemando embajadas.

3. DE GUTENBERG A ZUCKERBERG

En siglo XV hubo un invento que cambió la humanidad, excepto la humanidad islámica: la imprenta de Gutenberg. En los países cristianos la imprenta supuso la ruptura del monopolio eclesiástico sobre la verdad de los libros y en particular sobre la verdad de la Biblia. Lutero reformó y expandió su reforma gracias a la imprenta, y también gracias a la espada, hay que reconocer que así se hacían las reformar religiosas en el siglo XVI. En el imperio otomano sin embargo los religiosos rechazaron el invento de Gutenberg por miedo a que el Corán fuera adulterado, y sobre todo a perder el control de la interpretación. La imprenta llegó a Estambul en 1729 y en 1798 al Cairo.

Los maestros musulmanes de al Azhar rompieron el diabólico invento desembarcado en el puerto de Alejandría. Y este modo de comportamiento está en el corazón del Estado islámico, hay que mantenerse al margen de los peligros del mundo para preservar la propia identidad religiosa.

Mientras en el siglo XVIII tenía lugar en Europa la ilustración y se producían discusiones sobre religión y sobre el fundamento de la sociedad al margen de ella, en Arabia Saudí nacía el wahabismo, tipo de Islam todavía vigente en ese país. La asimetría entre el Oriente musulmán y Occidente viene de lejos.

Otra invención diabólica está poniendo el mundo musulmán patas arriba, Internet. Los jóvenes discuten en la red y pueden informarse sobre las enseñanzas que reciben en la universidad y criticarlas. Internet sirve para recuperar a marchas forzadas el tiempo perdido en los 500 años que separan a Gutenberg de Zuckerberg. Una generación de jóvenes musulmanes quiere vivir de otra manera mientras muchos otros siguen atrapados en una vivencia arcaica de la religión, esta es la lucha que hoy se plantea tanto dentro de los países de Islam como en los países europeos con minorías musulmanas significativas como Alemania.

4. LA SECULARIZACIÓN DE LOS MUSULMANES

Hamed Abdel fue miembro de la Conferencia islámica Alemana. En ella participaban algunas personalidades individuales de extracción musulmana y unas cuantas asociaciones, En la actualidad los individuos han desaparecido de dicha organización, sólo están las comunidades musulmanas y en el orden del día no figuran los mismos problemas que antes. El problema de la radicalización de los jóvenes ha sido sustituido por asuntos como la organización de la caridad, el cuidado de las almas, el banco islámico, la exigencia de las comidas halal en las escuelas y en los trabajos…etc, es decir una visión confesional del asunto.

Pero el Estado no está para proteger a las comunidades religiosas ni para favorecer “verdades”. El Estado debe preocuparse de las libertades civiles de los individuos, la libertad religiosa por supuesto, que incluye la libertad para abandonar una religión sin represalias. O la libertad de trabajo sin discriminación por llevar un apellido árabe. Son los propios musulmanes los que deben de hacer la crítica de su religión y plantearse qué tipo de vida quieren llevar. No se avanza repitiendo como un mantra que “la violencia no tiene que ver con el Islam”, sí tiene que ver como con el Islam desde sus inicios. Pero el Islam no es nada sin los creyentes y son ellos los que tienen que adelantarse a sus críticos.

Desde fuera de la comunidad musulmana se puede defender que todo lo que vaya contra los Derechos humanos y las libertades no es de recibo en una sociedad abierta. Los políticos han de decirlo claramente y actuar en consecuencia. No es una buena receta que el Estado alemán reenvíe a los jóvenes a sus comunidades para favorecer su integración. La primera generación de emigrantes turcos musulmanes compraba y comía lo que había en los supermercados sin más exigencias.

“Oficializar” el respeto a las normas musulmanas (que las niñas no vayan a clase de natación, o como en Finlandia que no vayan a clase de música “infiel”) es abrir la puerta de atrás al islamismo. Porque la Sharia no tiene límites, no existe una Sharia light, se sabe donde empieza pero no donde acaban sus exigencias.

La finalidad del Estado no es la enseñanza de verdades religiosas sino la enseñanza del pensamiento crítico en la escuela y los musulmanes como todos los demás tienen que poder escoger lo que quieren hacer con su vida.

El islamismo crea un muro entre los creyentes y la sociedad, un muro de moralismo, un muro social, un muro político. ¿Quién es un islamista? Quien divide el mundo en creyentes y no creyentes.


Con los musulmanes se impone discutir no sobre el velo o la clase de natación de las niñas sino sobre su emancipación del Islam, que sean ciudadanos, que piensan, leen, escriben y se plantean la vida. No se trata de quitar la fe a nadie sino de que sean los propios musulmanes los que arrebaten los argumentos a los racistas. El Islam no es reformable, lo dicho y escrito dicho está. En cambio sí pueden ser reformados los pensamientos de los musulmanes. La Palabra de Dios no es reformable y ese trabajo de separar lo que no es interpretable y lo que es realizable en la sociedad actual en la que cada cual puede practicar su fe sin molestar a los demás ni caer en mistificaciones por miedo a poner las cartas sobre la mesa.





5 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante. Otro filósofo, Bertand Russell, dijo que de todo lo que habia visto en su vida sólo el Islam y el comunismo se podían equiparar en medios y fines.

José Biedma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Biedma dijo...

Excelente y realista análisis. El Islam perdió su oportunidad de racionalizarse cuando envió a Averroes al exilio de los herejes. Tomar el Corán, que exuda sangre (de "infiel"), como fuente política lleva directamente a la yihad, o sea, a la santificación de la guerra contra el no-musulmán. El Islam NO puede ser tolerante, ni la sharía light... A no ser que acepte una interpretación alegórica o historicista del profeta, a no ser que deje la Edad Media y se ilustre.

José Biedma dijo...

Me gustaría saber cuánto hay de maniqueísmo (la religión de Manes o Maní) en el Islam. En San Agustín, y por tanto en el cristianismo agustinista, más de lo que se piensa.

Ana A dijo...

Lo peor de esta historia es que ya han lanzado una fatwa
contra Hamed Abdel Samad, cualquier musulmán que se tome
al pie de la letra el Corán hace un bien a la comunidad
eliminando este "hereje". Se ha visto obligado a llevar escolta policial