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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

viernes, 2 de octubre de 2009

Necrológica

El día 10 de septiembre murió nuestro compañero Eduardo Ruiz Jarén, que ejercía como profesor de filosofía en Vilches. Tuve suficiente relación, en el Congreso Internacional sobre Oliva Sabuco celebrado hace un par de años en Alcaraz (Albacete), como para poder atestiguar que, además de un excelente filósofo y crítico de filosofía, con un extraordinario bagaje cultural, Eduardo era, sobre todo, un hombre bueno, en el sentido machadiano e incluso santo de la palabra. He encontrado un breve curriculum suyo en A Parte Rei, la excelente e-revista filosófica dirigida por Carlos Muñoz, con la que, como un servidor, colaboraba.
Lo abrevio para la Quinta:
Eduardo Ruiz Jaren (Sevilla, 1957), doctor en Filosofía, licenciado en Filosofía y ciencias de la educación, licenciado en Teología y en Estudios Eclesiásticos, estudió en Frankfurt, Roma, Madrid, Granada y San José de Costa Rica. Formó parte del Departamento de Filosofía de la Facultad de Teología de Granada, donde fue profesor de Lógica, Antropología y Metafísica. Tras una prolongada experiencia en enseñanzas medias, ejercía como funcionario de carrera desde 1998 en el Instituto de Vilches (Jaén). Ha traducido al filósofo y teólogo francés Claude Bruaire (editorial Caparrós). Sus líneas personales de investigación son la filosofía judía y las zonas fronterizas entre filosofía-religión y filosofía-salud. Ha publicado sobre ello varios artículos en ALFA, la revista de la Asociación Andaluza de Filosofía y un libro sobre la filósofa y médica renacentista Oliva Sabuco de Nantes.
Eduardo me pidió un prólogo para este hermoso y educativo librito, que le regalé con mucho gusto. Creía que compartía todavía con él la alegría de una segunda edición del mismo (editorial Manuscritos, Madrid, 2009), cuando Eduardo abandonó este mundo, a causa de un cáncer de colon que no pudo superar.
Deja una hija a la que -me consta- adoraba, y una obra bien escrita, en la cual se cuenta, precisamente, un artículo sobre José Gaos (al que presto atención en la Quinta este curso), artículo que me dispongo a leer con el doble interés de conservar el extraño bucle de ambos filósofos exiliados.
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/jaren63.pdf

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi nombre es Jesus Mariano Etayo Jaren. Soy hijo de Consuelo Jaren Pereira, hermana de Maria Jesus Jaren Pereira(la tia Maruja), madre de Eduardo Ruiz Jaren, es decir, soy primo hermano de Eduardo. He lamentado mucho su muerte y me he acordado de el durante su larga enfermedad de la que su hermano Cristobal nos tenia siempre informado. Mi contacto con Eduardo no ha sido a lo largo de la vida el que tengo con otros primos hermanos, pero si ha sido siempre de esas personas que sin apenas tener contacto nos acordabamos mucho de el. Fuimos a su ordenacion como sacerdote, a su boda cuando "se alio" de Cura, una vez viniendo de Madrid de la boda de otra prima entramos en Linares a saludarlo y conocimos su hija... siempre se alegarba mucho de vernos.. Pero lo que no podia imaginar ni por asomo es que tuviese semejante curriculum, lo que me hace pensar que ha pasado por esta vida siendo apreciado y querido por sus familiares pero sin apenas ser conocido por ellos. El 17 de Octubre hubo una misa en Montellano, nuestro pueblo, el de su madre, por su eterno descanso. Alli tuvimos la oportunidad de estar con su hermano Cristobal (el primo "Oba"), con el que ojala nunca perdamos el contacto, por lo menos en los acontecimientos familares, al que nunca falta. Estas palabras las dejo aqui de forma cariñosa en recuerdo y homenaje a mi hacia mi primo Eduardo.

Anónimo dijo...

Mi nombre es María Dolores Rosado y tuve el privilegio de conocer a Eduardo, fuimos compañeros en el instituto de Vilches tres años y era uno de los conversadores más cultos e inteligentes que he conocido, además era una persona muy bondadosa, gracias por poner esta reseña de su vida, sus amigos nunca le olvidaremos.

Valeria dijo...

Me llamo Cristina y soy viuda de Edu. Madre de su hija. Edu fue una de las mejores personas que jamás conocí. Con nadie tuve tanta confianza y a nadie he querido más. Algunas cosas no eran perfectas, pero lo que sí puedo decir es que ha dejado un gran agujero en mi vida, en la vida de su hija, que ahora tiene 11 años. Vivi con él su enfermedad y murió entre mis brazos. No he conocido a nadie que enfrentara su propia muerte con tanta serenidad y tanta paz. Por eso su niña pudo despedirse de él, y por eso tiene un recuerdo mágico de su padre. Y muy poco traumatico. Nos enseñó que uno es su momento presente y poco más, que lo que uno fue es sólo pasado y no merece la pena torturarse por él. Y también que tenemos la "obligación" de tratar de ser felices mientras estemos vivos. Yo intento transmitirle eso a Nora. Pero no todo fue perfecto. Agradezco las palabras del primo Jesús, a quien mando un gran beso desde aquí; pero no puedo decir lo mismo de sus hermanos, que ni siquiera vinieron a verle ni una sola vez en toda su enfermedad. Él vivió con mucha tristeza eso y era algo que hablamos muchas veces. Edu descubrió que no tenía familia. Su hija tampoco. Y aún así, seguimos luchando por ser felices, le pese a quien le pese.